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Noticias
del Sindicato Eléctrico – IUE-CWA
(AFL-CIO) Fin de semana en la frontera mexicana: Parte Uno En un viaje reciente a la frontera mexicana, Germán Ramírez, un recibidor del edificio 153 y miembro de la Local 201 del Comité Legislativo de IUE/CWA y yo fuimos recibidos por el Frente de Trabajadores Auténticos (FAT), un sindicato independiente mexicano, el Comité Fronterizo de Obreras (CFO) y DODS, dos grupos que trabajan en pro de los derechos de los trabajadores en la frontera. Los Trabajadores Eléctricos Unidos (UE) organizaron el viaje y nos invitaron a participar. Alrededor de cincuenta dólares a la semana es todo lo que ganaría si trabajara para GE en México. Eso fue lo que me dijeron los trabajadores empleados por fábricas estadounidenses en la región llena de maquiladoras en la frontera México/Estados Unidos. Germán y yo recibimos un curso intensivo sobre leyes laborales mexicanas y la resultante explotación de trabajadores debido a la manipulación y abuso de las leyes. El organizador nos llevó a una gira por tres parques industriales hogares de las maquiladoras. Algunos nombres muy familiares tales como Whirlpool, Panasonic, Lexmark, G.E., Ametek y TRW, por nombrar algunos, emplean miles de trabajadores con salarios perturbadoramente bajos. Visitamos las colonias o vecindarios, donde ochenta por ciento de los trabajadores viven en pobreza. También escuchamos historias de los trabajadores acerca de las condiciones de las fábricas y como ellos comienzan a responder a tratamientos crueles e injustos. El fin de semana pasó rapidísimo, pero nos dejará una memorable impresión..
Martínez continuo explicándonos como los trabajadores jamás reciben estos beneficios y no reciben protección para nada de su gobierno o sus sindicatos de los numerosos abusos de las corporaciones. Aún más perturbadoras son las maneras en las cuales el gobierno, el gobierno oficial – sanciona a los sindicatos, y las compañías todas trabajan juntas directa o indirectamente para negar a los trabajadores sus derechos. Esto conlleva a la necesidad de sindicatos independientes y centros para trabajadores en México.
El contrato sindical usualmente lo mantienen en secreto y ni siquiera le dan copia a sus miembros. La mayoría de los empleados no saben de la existencia del sindicato o de un contrato a menos que sea absolutamente necesario. Si un número suficiente de empleados comienza a quejarse entonces el sindicato aparece para hacer el trabajo de la gerencia, mostrarle la puerta al empleado. Los sindicatos trabajan para proteger los intereses de la compañía y del gobierno y no a los trabajadores.
Ellas son los monumentos al triunfo y al éxito, cada una es mucho más que solo el edificio de una fábrica. Cada una es un testimonio del éxito en el mundo del libre comercio. En altísimas astas la bandera estadounidense ondea al frente de una corporaciones estadounidenses junto con la bandera mexicana y de la compañía, como símbolo de victoria de las grandes empresas contra trabajadores organizados en los Estados Unidos, y como una victoria de los inversionistas extranjeros sobre los derechos laborales del pueblo mexicano, estas son las maquiladoras. Es aquí a donde se envían materiales sin terminar mayormente desde los Estados Unidos para ser ensamblados y enviados de regreso para ser vendidos. Los noventa mil trabajadores de Reynosa son parte de más de un millón de trabajadores empleados por el creciente número de maquiladoras. Desde la aprobación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC), el crecimiento de las maquiladoras se ha disparado a 3500 fábricas en la frontera en el año 2000, un gran aumento de las 1200 en 1994, año en que el TLC fue implementado.
Con lo que ellos se encuentran y lo que vimos directamente en nuestra visita a los barrios son con las condiciones de vida más antihigiénicas y horribles que se pueda imaginar. Habíamos leído al respecto y pensábamos que estábamos preparados y la mejor manera de describirlo es que fue un completo choque emocional lo que sentí cuando vi la línea de casuchas viejas en calles lodosas y tortuosas y llenas de basura de la colonia. Los niños jugaban entre viejas llantas y viejos carros abandonados junto con bolsas de basura y otros desperdicios del barrio. Muchas de las casuchas donde vivía la gente eran hechas de paletas provenientes de las fábricas. El organizador nos dijo que en Juárez, otro pueblo de maquiladoras, los trabajadores viven en casas hechas de cajas de cortón que fueron utilizadas para transportar maquinaria a las fábricas. Otra cosa que no se enfatiza suficientemente es la idea de que las cosas son más baratas en México, simplemente eso no es cierto. Vimos inmediatamente que los precios por casi todo eran los mismos que en Estados Unidos. Nos explicaron que los precios eran más alto en la frontera porque dueños de pequeños negocios toman ventaja de su proximidad a la frontera y de los visitantes estadounidenses con más dinero que los pobladores locales para gastar en sus productos. El contraste entre las bonitas fábricas y los barrios donde viven los trabajadores era algo bastante difícil de soportar. Me pasaba pensando como pudo pasar y quería hacer algo para ayudar. Si las corporaciones saben lo que allí pasa y están aprovechándose de la situación entonces, que sinvergüenzas. Si no saben lo que esta pasando, lo que es difícil de creer entonces también, que sinvergüenzas. No sé que es peor, si el no saber o saber y no hacer nada para solucionar el problema. En cualquier caso, la evidencia de explotación de los trabajadores mexicanos por las corporaciones nunca ha estado más claro para mí como resultado de este viaje. |