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Comité Fronterizo Por los derechos humanos y laborales de los trabajadores de las maquiladoras |
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NACLA Reporte en las Américas REPORTE EN MEXICO EL SURGIMIENTO de Solidaridad Laboral Inter-FronterizaLas multinacionales han internacionalizado sus operaciones a un paso más acelerado que los sindicatos estadounidenses. El debate sobre el TLCAN tenía algo positivo : requería a algunos sindicatos Estadounidenses establecer alianzas internacionales. Por Robin Alexander y Peter Gilmore Durante seis años Fernando Castro tenía la responsabilidad de administrar los químicos en una planta de motores propiedad de General Electric (GE), en la ciudad fronteriza mexicana de Ciudad Juárez. Él fue despedido el pasado noviembre por organización sindical, algo relativamente común en México. Pero esta vez, las cosas son diferentes. Debido a la sombra del debate del TLCAN, el despido en esta planta de GE tiene un matiz diferente. A principios de febrero, el técnico de hablar suave estuvo en una gira en los Estados Unidos diciéndole a las audiencias estadounidenses la importancia de la ayuda que los trabajadores mexicanos y sus sindicatos han recibido de sindicalistas al norte de frontera. "Quiero decirle a los trabajadores de aquí", dijo Castro, "que algunos de nosotros que hemos sido despedidos continuamos organizando desde afuera en conjunto con trabajadores dentro de las plantas. Estoy aquí para comprometerme con aquellos que han apoyado nuestros esfuerzos que no pararemos hasta que hayamos logrado organizar la planta". La planta de motores GE, Compafifa Armadora o CASA, emplea aproximadamente 950 trabajadores y 100 supervisores. Produjo 35,000 motores pequeños en 1993 una cifra más alta de los 24,000 que produjo el año anterior. El trabajo en la planta mayormente llegó aquí de la planta de Decatur, Indiana que cerró en 1989, la cual era representada por Trabajadores de Máquinas, Radio & Electricidad Unidos de América (UE por sus siglas en inglés). El salario por hora de los trabajadores de GE en Decatur -aproximadamente $13.50- era más del doble del salario diario de sus contrapartes mexicanas en Juárez. "Trabajadores en los Estados Unidos y Canadá comparten un interés común para asegurar que los trabajadores mexicanos logren organizar sindicatos democráticos y mejoras en los salarios y beneficios", dice la Secretaria-Tesorera de UE, Amy Newell. "Si ellos fallan compartiremos un futuro de miseria común, prefiero pensar en un futuro donde nos sentemos todos en una mesa con sindicalistas de México y Canadá, y juntos luchar contra corporaciones transnacionales tales como General Electric y Honeywell". Por estas razones, explica Newell, UE y la única federación laboral independiente mexicana, el Frente Auténtico de Trabajo (FAT), creó una Alianza Organizativa Estratégica hace dos años. "Creemos que es imperativo que desarrollemos una nueva clase de solidaridad internacional -enfocada en organizar". En esta alianza, FAT acordó tener como blanco a compañías transnacionales en la zona de las maquiladoras que tienen relaciones sindicales con UE en los Estados Unidos. Desde el pasado verano, UE y STIMAHCS, el sindicato de trabajadores del metal afiliado a FAT, han tenido como objetivo la planta de Juárez. UE ha establecido también un fondo de solidaridad; y recientemente lanzaron la campaña "auspiciar a un organizador" para animar a los sindicatos, individuos, y otras organizaciones preocupadas en este asunto a contribuir con un monto fijo cada mes por el término de un año. Esto permitirá a FAT financiar su presupuesto y poner a algunos de los trabajadores despedidos a trabajar como organizadores. Del 4 al 7 de noviembre de 1993, una delegación compuesta por trabajadores de General Electric de las locales 506, 731 y 1010 de EU se reunió con trabajadores comprometidos a organizar de Compafifa Armadora. La delegación estadounidense visitó la colonia donde la mayoría de los trabajadores mexicanos de GE viven, y discutió maneras en las cuales los trabajadores de GE en los Estados Unidos podían apoyar los esfuerzos de los trabajadores mexicanos para organizar un sindicato. Un equipo de Mac-Neil/Lehrer News que estaba filmando una historia sobre organización ínter fronteriza acompañó a la delegación durante una parte del viaje.
Revelaciones que la administración de GE ha activamente obstruido esfuerzos de organización laboral indignó (pero no sorprendió ) a miembros de UE. Ellos aprendieron, por ejemplo, que la compañía ahora requiere que buses transporten a los trabajadores hasta adentro de los terrenos de la compañía, para así prevenirlos de que reciban literatura sindical. En otros casos, los gerentes les arrebatan de las manos a los trabajadores literatura sindical. Algo más grave, el pasado otoño GE despidió o presionó a renunciar "voluntariamente" a más de 100 mexicanos, incluyendo una mujer que asistió a la convención de UE el pasado agosto en Cleveland. Esto fue ampliamente percibido como un esfuerzo de GE de salirse de trabajadores antiguos, trabajadores que expresaban sus opiniones o que se quejaban acercan de las condiciones de la planta, y de activistas laborales. Debido a la presión económica muchos de ellos se fueron silenciosamente y no retaron las acciones de la compañía.
Los trabajadores mexicanos de GE revelaron que la compañía utiliza químicos que han sido descontinuados en las instalaciones estadounidenses de GE. Ellos describieron una variedad de otras violaciones, incluyendo fallas en: pagos apropiados por sobre tiempo; darle trabajo suave a trabajadoras embarazadas; proporcionar equipos de protección apropiados y ventilar apropiadamente las áreas de trabajo; cumplir con los requisitos de salud y seguridad y, hacerles exámenes a los trabajadores que han estado expuesto a químicos e informarles el resultado de esos exámenes. Los trabajadores estadounidenses y mexicanos también descubrieron que fueron sujetos a las mismas prácticas inaceptables de la compañía -tales como proporcionar pizza en lugar de pagar compensación a trabajadores que cumplieron las principales metas de producción. A raíz de estas conversaciones, los trabajadores comenzaron a desarrollar planes para futuras comunicaciones y apoyo. A su regreso de los Estados Unidos, dos Locales de UE inmediatamente enviaron una máquina de escribir e información sobre salud y seguridad a STIMAHCS en Juárez. El 22 de noviembre, la líder de UE Amy Newell escribió a las oficinas principales de General Electric en los Estados Unidos delineando los tipos de violaciones legales descritas por los trabajadores mexicanos de GE, y pidiendo a la compañía una investigación y acción correctiva. Un artículo sobre el viaje fue publicado en la edición del 9 de noviembre de Noticias U E. Las represalias comenzaron y en el transcurso de las próximas dos semanas, GE despidió a diez trabajadores mexicanos, todos por razones sospechosas relacionadas a actividades sindicales y lo que la compañía llamó "insubordinación". La mayoría había asistido a la delegación de UE. Entre los despedidos estaban dos de los hombres que fueron los anfitriones de la reunión con UE, y un trabajador entrevistado por MacNeil/Lehrer . Cuando las noticias llegaron a las oficinas principales de UE en Pittsburgh, Newell escribió una serie de cartas a General Electric. Ella le dio a la compañía hasta el 10 de diciembre, fecha de la ya programada reunión Conferencia de Junta entre los líderes de UE de las plantas de GE, para corregir la situación. Cuando la junta convino, los delegados instruyeron a Newell que informara al Presidente Clinton acerca de los despidos. Ellos enfatizaron la necesidad de una pronta acción debido a la promesa que él hizo de proteger los derechos laborales durante el debate del TLCAN. El 22 de diciembre, General Electric le dijo a UE que había ofrecido reinstalar a seis de los diez trabajadores despedidos. GE envió cartas formateadas a aquellas personas que pidieron información acerca de los despidos en Juárez, declarando que todos los trabajadores en cuestión habían aceptado el pago de indemnización. De hecho, de los trabajadores despedidos, uno de ellos Fernando Castro-rechazó todas las ofertas que le hicieron y esta demando el regreso de su trabajo. Mientras tanto, en la planta de Honeywell en Chihuahua -la segunda fábrica en la mirilla de la Alianza Organizativa Estratégica -pagos bajos, falta de equipos de protección, y trato pobre por parte de la administración- había convencido a los trabajadores a que se organizaran como una local de STIMAHCS, el sindicato de los trabajadores del metal. La compañía respondió atrozmente coaccionando a 20 mujeres a firmar cartas que decían que renunciaban voluntariamente. La administración interrogó a las mujeres individualmente por hasta cuatro horas, en algunos casos ofreciéndoles dinero si revelaban los nombres de los responsables de organizar. La administración de Honeywell ofreció un trato a la organizadora dentro de la planta Ofelia Medrano: si ella firmaba una carta asumiendo la responsabilidad de la campaña organizativa y si prometía abandonar la campaña, la compañía le garantizaría empleo continuo en la planta. Luego de horas de acoso, Medrano eventualmente firmó la carta pero fue despedida de todas maneras. El sindicato Teamsters, el cual representa a muchos trabajadores organizados de Honeywell en los Estados Unidos, tomó la iniciativa de desarrollar un esfuerzo de apoyo para los trabajadores mexicanos. Los Teamsters animaron a sindicalistas preocupados en esto a escribir cartas de protesta a la compañía y al Presidente Clinton. Insatisfechos por las respuestas de GE y Honeywell, y sin ni siquiera una respuesta del Presidente Clinton, UE y los Teamsters tomaron otra acción. El 14 de febrero, los dos sindicatos estadounidenses -con el apoyo total de FAT-introdujeron las dos primeras quejas bajo el tratado lateral del TLCAN, ante la Oficina Administrativa Nacional de los Estados Unidos (USNAO por sus siglas en inglés), una pequeña agencia localizada en el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos. Los dos sindicatos pidieron que la USNAO iniciara una investigación, y tuviera audiencias acerca de los despidos masivos y numerosas violaciones a los derechos laborales cometidos por GE y Honeywell en respuesta a las campañas organizativas en sus plantas de Juárez y Chihuahua. UE y los Teamsters también pidieron a la USNAO examinar la falta de las autoridades mexicanas para hacer cumplir las leyes internacionales que protegen los derechos laborales y organizativos. Los dos sindicatos también organizaron una gira de 13 ciudades con el trabajador despedido de GE Fernando Castro, la trabajadora despedida de Honeywell Ofelia Medrano Sánchez, y el Secretario General de STIMAHCS Benedicto Martínez, para así publicar la violación a los derechos de los trabajadores en México. La gira incluía mítines, conferencias de prensa y reuniones con miembros del Congreso y una gran variedad de grupos. La gira fue apoyada a nivel local por varios sindicatos, Capítulos de Trabajos con Justicia (Jobs with Justice) y campañas de comercio justo. Oficial e Independiente Los trabajadores mexicanos cuyo recién desarrollado movimiento laboral tenía socialistas radicales y líderes anarquistas, jugaban un papel importante en la revolución mexicana de 1910. El pacto entre las fuerzas Constitucionalistas de Venustiano Carranza y la anarquista Casa de los Trabajadores del Mundo fue el comienzo de lo que es retóricamente conocido en México como la "histórica relación entre la clase trabajadora y el Estado". El artículo 123 de la nueva Constitución después de la revolución enumeraba una serie de derechos laborales y protecciones: garantizaba el derecho a organizar sindicatos y de hacer huelga; establecía las ocho horas diarias de trabajo y estándares de salario mínimo y sobre tiempo; protegía los derechos de las mujeres y los niños; mandaba protecciones a la salud y de seguridad; y declaraba que los trabajadores debían compartir las ganancias de la industria. La Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM) fue fundada en los años treinta. Con el respaldo del Presidente Lázaro Cárdenas, rápidamente se convirtió en la federación laboral dominante en México. Fidel Velásquez fue el primer secretario organizacional de la CTM y en 1940 se convirtió en secretario general, una posición que ha tenido desde entonces. Para limitar el poder de la CTM y reforzar el control del gobierno sobre los sindicatos, Cárdenas supervisó la creación de otra organización aparte de la CTM-una mezcla de trabajadores agrícolas y dueños de pequeños negocios llamada Confederación Nacional de Cooperativas (CNC), y una organización de trabajadores del sector público, Federación Sindical de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE). Él hizo a la CTM, CNC y FSTSE afiliadas oficiales del partido de gobierno, el PRI. Como resultado, a la mayoría de los miembros del sindicato se les pedía hasta hace muy poco que se unieran al PRI. En muchos casos, las cuotas tanto del sindicato como del partido eran deducidas automáticamente de la paga de los trabajadores. Sindicatos de este tipo son conocidos como sindicatos "oficiales", debido a su relación directa con el PRI. Los lazos PRI-CTM son especialmente estrechos. Muchos líderes de la CTM son importantes políticos del PRI, a menudo controlando la maquinaria del PRI a nivel local. Estos políticos/burócratas sindicales controlan una gran cantidad de patrocinadores y tiene a la policía a su disposición. Los sindicatos oficiales carecen de procedimientos democráticos tales como reuniones de la membresía y elecciones con voto secreto. Además de los sindicatos oficiales, hay sindicatos blancos , los cuales son sindicatos de las compañías y no son realmente independientes. Estos sindicatos prevalecen particularmente en Monterrey, la base de dos federaciones de sindicatos blancos. Muchos en el movimiento sindical estadounidense han comenzado a cuestionar la relación exclusiva del AFL-CIO con la corrupta confederación de trabajadores mexicanos dominada por el gobierno. Los esfuerzos del UE, los Teamsters y FAT, a través de STIMAHCS, de organizar la planta de GE en Juárez y la planta de Honeywell en Chihuahua son dos ejemplos de lo que se conoce ahora como organización ínter fronteriza. El alcance global de esta manera de organizar refleja la rápida globalización de la economía mundial y de la creciente movilidad del capital internacional. El gobierno mexicano bajo el Presidente Carlos Salinas ha implementado entusiastamente un programa de "modernización" neoliberal que ha diezmado los salarios reales, cortado servicios sociales, privatizado bastante al estado, y abierto el país a inversiones extranjeras. En la candente venta de compañías del estado a empresas privadas bajo el ojo de Salinas, el gobierno atacó violentamente los contratos sindicales, despedazó salarios, cesanteó a miles de trabajadores y, destruyó las garantías de seguridad laboral. La estrategia de desarrollo del PRI culminó con la implementación del TLCAN el día de año nuevo. El punto de atracción para la inversión extranjera es el programa de maquiladoras. Las maquiladoras, de propiedad extranjera, producen artículos para exportar mayormente a los Estados Unidos. Hoy, medio millón de trabajadores trabajan duro en alrededor de 2,000 fábricas maquiladoras. Mientras que alguna vez estaban restringidas a la frontera norte de México, las maquiladoras estan apareciendo ahora en el interior también. La fuerza laboral de las maquiladoras es abrumadoramente femenina y pobremente pagada. Más de ocho millones de trabajadores mexicanos estan sindicalizados. La gran mayoría, sin embargo, pertenecen a sindicatos directamente conectados a federaciones "oficiales" o dominadas por el gobierno [ver "Angulo de Poder de Sindicatos Oficiales e Independientes" pg. 44]. Es extremadamente dificultoso organizar sindicatos democráticos independientes, "Cuando comenzamos una campaña organizativa", dice Benedicto Martínez, uno de los funcionarios nacionales de FAT, "es con el conocimiento de que vamos en contra no solo de la compañía sino también en contra del gobierno y el sindicato oficial también". En general, sindicatos dentro del AFL-CIO han estado reacios y han sido incapaces de establecer una relación significativa con sindicalistas independientes en México. Esto en parte es debido a que el AFL-CIO tiene una relación histórica con la corrupta y dominada por el gobierno Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM). Esto se debe en parte a consecuencia de la tradicional cultura proteccionista y de xenofobia dentro de los Estados Unidos y del movimiento sindical. La cambiante realidad económica -reflejada en la pérdida de miles de trabajos bien pagados en los Estados Unidos debido a la mudanza de corporaciones estadounidenses a México para tomar ventaja de la mano de obra barata y la negligencia en el control ambiental- esta impulsando a sindicatos estadounidenses a cambiar su tono. El debate acerca del TLCAN ha causado que muchos en el movimiento sindical estadounidense cuestionen la exclusiva relación del AFL-CIO con la CTM y exploren el significado de la solidaridad laboral internacional. Algunos sindicalistas estadounidenses han comenzado a visionar un futuro que incluye no solo organización ínter fronteriza sino también contratos coordinados, huelgas y acción política. Los progresistas ven similitudes en la lucha que los trabajadores estadounidenses y mexicanos enfrentan. La leyes laborales en México son irónicamente mucho mejores que la de los Estados Unidos, pero el cumplimiento de estas leyes es un problema grande en ambos países. En México organizar es difícil pero es difícilmente fácil en los Estados Unidos. Los sindicalistas generalmente estan de acuerdo que sindicalistas estadounidenses no deberían organizar en México; más bien, argumentan ellos, los sindicatos estadounidenses deberían ayudar a proporcionar recursos y crear las condiciones -por medio de presión al gobierno estadounidense y a transnacionales basadas en Estados Unidos- para permitir que los sindicalistas mexicanos organicen en México. "Necesitamos una respuesta organizativa, no política", dice Baldemar Velásquez, el presidente del Comité Laboral Agrícola de los Estados Unidos. "Debemos crear un sindicato con una alianza de trabajadores, estado por estado, país por país. Debemos insistir que los derechos de los trabajadores a salarios y beneficios como salud, educación y seguridad ambiental sean protegidos en cualquier parte. Tanto como estadounidenses y mexicanos, somos ahora menos ciudadanos de la nación en la que nacimos y más ciudadanos de la compañía para cual trabajamos. Esto no hace iguales. Debemos insistir que esta igualdad sea reflejada en nuestros salarios, nuestras condiciones de trabajo, nuestras condiciones de vida, nuestras condiciones ambientales -por lo que la compañía común es responsable. Esto debería impactar la seguridad de nuestros trabajos aquí y en México".
Progresistas estadounidenses dentro del movimiento laboral han respondido a la crisis de los derechos laborales en México con una gran variedad de acciones solidarias. Estos esfuerzos han tomado cuatro diferentes formas: intercambio trabajador a trabajador, yendo desde intercambio de información a finanzas o a cualquier otra clase de ayuda; apoyo general para esfuerzos organizativos independientes; relaciones entre sindicatos, yendo desde intercambio de información hasta proyectos conjuntos organizativos; y esfuerzos para realzar condiciones pobres de trabajo y del medio ambiente, especialmente en el sector de las maquiladoras . Una de las relaciones más interesantes fue originada por miembros de Trabajadores Automovilísticos Unidos (UAW por sus siglas en inglés ) Local 879, donde los trabajadores de Ford de Miniápolis se unieron a los Trabajadores Automovilísticos Canadienses (CAW por sus siglas en inglés) para proporcionar apoyo a trabajadores de Ford en Cuadtitlan. Sindicalistas de los tres países se han reunido en varias ocasiones. En un gesto simbólico de solidaridad, se han puesto una banda negra en el brazo para conmemorar la muerte de Cleto Nigmo, un trabajador de Ford asesinado por gorilas de la CTM. La local de UAW ha iniciado también varias campañas innovadoras para proporcionar ayuda financiera, entre ellos una campaña de adoptar un organizador para la cual la local ha prometido $300 dólares mensuales al Movimiento Democrático de Ford. Trabajadores que contribuyen reciben un parche para chamarras de organizador internacional. Otros esfuerzos se han enfocado en trabajadores no organizados. Mujer a Mujer as una organización con bases en San Antonio, Ciudad México y Toronto, la cual facilita contacto entre mujeres trabajadoras en México, los Estados Unidos y Canadá. Ellas han organizado giras, permitido que mujeres de la base y no organizadas especialmente trabajadoras en la industria de la ropa de México y el sur de los Estados Unidos, comiencen a dialogar. Labor Notes (Notas Laborales), una publicación mensual del Proyecto de Educación e Investigación Laboral y del Intercambio de Información Transnacional (TIE por sus siglas en inglés) también han organizado conferencias y delegaciones en un esfuerzo de infundir diálogo entre sindicatos y trabajadores de base, generalmente en la industria general básica. TIE ha ayudado a organizar algunas conferencias trinacionales de trabajadores automovilísticos en México, a las que asistieron tanto líderes sindicales como miembros de las bases. También ayudó a coordinar una conferencia en febrero para trabajadores de telecomunicaciones en México, a la cual asistieron miembros del CAW, Comunicaciones Canadienses, Sindicato de los Trabajadores de Energía y Papel y tres sindicatos de trabajadores mexicanos de teléfonos. Esta conferencia se enfocó en los cambios de la tecnología en la industria de la telecomunicación, y la respuesta del sindicato. Los participantes acordaron intercambiar información de manera continua a través del correo electrónico, para resumir contratos colectivos y para crear una compilación de términos de telecomunicaciones bilingüe. La Red Trabajador a Trabajador de Norte América (NAWWN por sus siglas en inglés), una coalición nueva basada en Carolina del Norte, sirve como almacén de información, ha auspiciado giras de activistas y esta desarrollando una red de respuesta de emergencia a las violaciones de los derechos laborales en México . El Comité de Amigos (AFSC por sus siglas en inglés) ha juntado también a trabajadores y funcionarios sindicales en una variedad de foros. Ellos le dan gran énfasis a tratar con representantes de sindicatos oficiales mexicanos. AFSC también proporciona apoyo financiero y otros tipos de apoyo al Comité Fronterizo de Obreros (CFO), una organización independiente de mujeres trabajadores en la industria maquiladora . CFO esta compuesta de mujeres trabajadores de varias plantas, quienes se reunieron en sus vecindarios para aprender acerca de sus derechos bajo las leyes laborales mexicanas, y para desarrollar tácticas que les permitan demandar sus derechos sin poner en peligro sus trabajos. Representantes del CFO han asistido a dos reuniones anuales de accionistas de Zenith para hablar acerca de los bajos salarios, largos turnos y el estar expuestos a químicos peligrosos en la planta de Reynosa. Se han hecho esfuerzos cooperativos para proporcionar capacitación y asistencia técnica a trabajadores mexicanos, especialmente en las áreas de salud y seguridad. En octubre pasado, AFSC y la Asociación de Salud Pública Americana auspiciaron la creación de una red binacional de salud y seguridad donde expertos proporcionan consejería gratis para trabajadores de maquiladoras. En un ejemplo más problemático dada la reputación del sindicato y el abordamiento organizativo de arriba hacia abajo, el Sindicato Internacional de Obreros de Norteamérica anunció recientemente sus intenciones de comenzar a capacitar trabajadores mexicanos en limpieza ambiental; el sindicato espera recibir fondos designados por la EPA y U.S.AID para éste propósito. Labor Notes condujo también recientemente una escuela organizativa ínter fronteriza la cual se enfocó en los detalles de "esfuerzos de solidaridad mutual exitosa". Otros esfuerzos se han enfocado en realzar problemas laborales y ambientales, especialmente en el sector de las maquiladoras . Durante la campaña anti TLCAN, el Fondo Internacional de Investigación y Educación sobre Derechos Laborales introdujo una petición ante el gobierno de los Estados Unidos buscando la expulsión de México del Sistema Generalizado de Preferencias (GSP). La petición, redactada con la ayuda de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos Mexicanos, detalla violaciones sistemáticas a los derechos laborales en México. La Coalición por Justicia en las Maquiladoras (CJM), una coalición de grupos laborales, religiosos y comunitarios inicialmente se enfocó en la contaminación ambiental causada por corporaciones transnacionales basadas en los Estados Unidos. CJM era responsable de la mucha atención de los medios durante el debate del TLCAN en polución ambiental a lo largo de la frontera México-USA, incluyendo reportes del alto índice de nacimientos encefálicos en el área Brownsville/Matamoros. En coordinación con líderes comunitarios, CJM tuvo como blanco contaminantes específicos en el "corredor químico" en Matamoros. Estas campañas conllevaron al cierre de dos plantas, que redujeron significativamente la polución en las colonias vecinas. Más recientemente, CJM ha apoyado esfuerzos organizativos comunitarios y de los trabajadores, tanto directamente como a través de actividades con los accionistas. Comenzó una iniciativa para traer la atención al problema de la inadecuada traducción de las etiquetas de advertencia en los contenedores químicos y ha sido instrumental en la publicación de recientes despidos y brutalidad policial contra trabajadores de Sony en Nuevo Laredo.La relaciones entre sindicatos -generalmente cualquier industria o compañía en específico- se han estado desarrollando también desde hace algún tiempo. Una de las primeras relaciones de compañía específica fue desarrollada por el Comité Organizativo Laboral Agrícola (FLOC por sus siglas en inglés) con su contraparte SNTOAC, un sindicato oficial de trabajadores agrícolas, el cual representa a los trabajadores de Campbell en México. El presidente de FLOC Baldemar Velásquez acredita al intercambio de información y apoyo mutuo a ayudar a SNTOAC obtener el 17% de aumento en los salarios y beneficios en su contrato en un momento cuando el máximo fijado era del 10%.
El Sindicato Internacional de Trabajadores de Ropa para Damas (ILGWU por sus siglas en inglés) también ve el trabajo con trabajadores mexicanos y sindicatos como un "frente clave estratégico para el movimiento laboral Estadounidense", de acuerdo a Jeff Hermanson, director organizativo del sindicato. Se reúne con los sindicalistas mexicanos para darles ánimo y ayuda para organizar. Otros como Eduardo Díaz de Telégrafos & Teléfonos de la Oficina Postal de los Estados Unidos, ve a las secretarías internacionales de las federaciones sindicales prometiendo vehículos para avanzar los esfuerzos de solidaridad internacional. Históricamente, las secretarias internacionales laborales funcionaron primordialmente para promover sus respectivos programas capitalistas o socialistas. Con el fin de la Guerra Fría, sin embargo, algunos secretariados sindicales estan volviendo su atención a apoyar trabajo organizativo de miembros sindicales. "Es importante volver a enfocar a los secretariados fuera de reuniones y resoluciones", dice Díaz, "y proporcionar ayuda concreta a aquellos que estan tratando de organizar". Los sindicalistas mexicanos que hicieron la gira en los Estados Unidos en febrero, recibieron una calurosa bienvenida en varias reuniones sindicales, señalando claramente una mayor apertura por parte del AFL-CIO y sindicatos afiliados para expandir su apoyo más allá de la CTM. Esto es importante y acoge cambios que se han estado desarrollando a través del tiempo. "Le doy crédito a UE por estar a la vanguardia de los esfuerzos de aumentar los estándares de vida tanto en México como en los Estados Unidos", dice Rosemary Trump, vicepresidente internacional del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU por siglas en inglés). "Estamos trabajando a través de nuestro departamento internacional para animar al AFL-CIO que siga el liderazgo de UE de apoyar sindicatos independientes en México". Respecto a la internacionalización, las multinacionales has estado mucho más avanzadas que los sindicatos. El debate sobre el TLCAN tenía algo positivo: forzaba a los sindicatos estadounidenses a considerar de nuevo la solidaridad internacional. Los sindicalistas encontrarán innumerables obstáculos en sus esfuerzos para fomentar lazos con sus contrapartes en México, entre ellas: diferencias en el idioma y cultura, recursos limitados, la relación histórica entre el AFL-CIO y la CTM, y un fuertemente arraigado sentido de rivalidad entre los trabajadores estadounidenses y mexicanos. Es imperativo, sin embargo, que los sindicatos sigan adelante para establecer alianzas internacionales estratégicas. Ultimado éxito, por supuesto, requerirá cambio político, no solo en México sino en los Estados Unidos y Canadá también. Pero nada pasará a menos que los trabajadores comiencen a tomar lo que hasta este momento parecen pequeños pasos imposibles. Robin Alexander es el director de asuntos laborales internacionales de Trabajadores de Máquinas, Radio & Electricidad Unidos de América (UE). Peter Gilmore es el editor de Noticias UE .
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