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Por los derechos humanos y laborales de los trabajadores de las maquiladoras

 
   
   
   
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Register Mail de Galesburg
Septiembre 26, 2003

La investigación presentada en éstos artículos es parte de un proyecto a largo plazo tomado por Chad Broughton, profesor asistente de sociología del Knox College, el cual busca documentar el impacto social y económico de la nueva localización de la planta de Maytag en Galesburg, Illinois y Reynosa, México. Estos artículos comprenden de una serie de cuatro partes en el Register-Mail de Galesburg que explora la vida en Reynosa, una ciudad que ha crecido y se ha industrializado rápidamente gracias a que corporaciones extranjeras como Maytag han establecido sus manufactureras allá. Josh Walsman de Chicago y Robin Ragan, profesores asistantes de español en el Knox College, colaboraron en éste proyecto.


REYNOSA, MEXICO: CIUDAD DE PROMESAS Y POBREZA

Por Chad Broughton

Hace trece años Atanasio Martínez, de 25 años de edad en ese entonces, se montó en un autobús dejando a su familia en el estado de Veracruz, para irse al norte, a Reynosa.

Sin trabajo, Martínez recuerda que pensaba durante el largo viaje de un día hacía la frontera, “¿Qué voy a hacer? ¿Que pasará conmigo?” Martínez, ahora con 38 años, casado y con cuatro hijos con edades entre 12 y 17 años, es propietario de una casa de 600 pies cuadrados. Luego de trece años trabajando en una ensambladora de silla de ruedas, Martínez gana 290 dólares al mes.

“Es difícil”, dice Martínez. “Sería estúpido no decirlo, ¿no? Uno tiene que adaptarse”. Para poder cubrir los todos los gastos su esposa y él tienen que trabajar, dijo.

Cuando reflexiona en su decisión de mudarse, Martínez tiene sentimientos encontrados. “Ni me dañó ni me benefició. El trabajo aquí es un poquito más estable, pero estar satisfecho, realmente okey, [diría] no.”

Martínez es uno de los 70 mil trabajadores empleados en casi más de 150 fábricas ensambladoras en Reynosa, conocidas allá como “maquiladoras” o “maquilas”. Maytag, que opera ya dos fábricas de subensamblaje en Reynosa, planea abrir allá pronto producción de refrigedores de puertas verticales.

Debido al establecimiento de fábricas en Reynosa, la ciudad ha crecido rápidamente. De acuerdo a estadísticas del gobierno, la población de Reynosa se ha duplicado de 1980 al 2000 junto con el auge de la industria en la frontera. Mientras que las estadísticas del gobierno dicen que la población era de 461,795 personas para el año 2002, funcionarios municipales—utilizando otros bancos de datos del gobierno—estiman que la población actual es cerca de 1.2 millones de personas.

Debido a la llegada de compañías como Maytag, Reynosa—al igual que Tijuana, Cuidad Juárez y otras ciudades fronterizas—han explotado en las últimas décadas, de modestos pueblos basados principalmente en la agricultura y petróleo, en centros globales de producción. Aún cuando el rápido crecimiento económico ha aumentado las posibilidades y prospectos de muchos, Reynosa se encuentra acosada con grandes problemas sociales, de infraestructura y una pobreza persistente.

Esta claro que la ida de Maytag será devastadora para Galesburg y sus residentes, especialmente para los que trabajan en la planta. Pero la llegada de Maytag —y la industrialización de Reynosa en forma general—¿beneficiará a la gente de allá?

Una ciudad de contrastes

Los lujos de la cultura de consumo estadunidense y la extrema pobreza coexisten de manera completamente contrastante en Reynosa. Fábricas ultramodernas, limpias y eficientes estan localizadas en el mismo panorama donde se encuentran barrios llenos de miseria, con viviendas construidas ingeniosamente de bloques de cemento, madera de embalaje desechadas por las fábricas y láminas de metal corrugado.

Como Galesburg, Reynosa tiene Burger King, Pizza Hut, y hasta Applebee’s. Alrededor de la plaza principal en el centro del pueblo hay una tienda grande de la fábrica de Nike, un restaurante Subway, un café internet y un cine estrenando película estadunidenses. SUVes estadunidenses tanto nuevos como desgastados, pequeñas camionetas pick-ups, algunas veces llevando hasta 10 hombres en la parte de atrás, dan vueltas alrededor de la traficada plaza. Fuera de la céntrica plaza hay calles comerciales con tiendas de videos Blockbuster, algunas cadenas de hoteles estodunidenses y grandes supermercados combinados con ventas al por menor. La más popular es Soriana, la cual vende de todo desde sistemas de estéreos y cerveza alemana importada hasta pelotas de fútbol y tortillas de maiz o de trigo. Los teléfonos celulares son comunes y muchos residentes de la clase media tienen acceso al internet en sus hogares.

Muchos en la frontera sienten que tienen que luchar contra el estereotipo que pinta a la frontera como retrasada y poco desarrollada. Mike Allen, presidente y CEO de la Corporación de Desarrollo Económico de McAllen, que recluta compañías para McAllen, Texas y Reynosa, dijo: “no somos campesinos, no usamos sombreros y no tenemos caballos amarrados en el frente de las casas”.

“Mucha gente tiene esa idea”, continuó Allen. “Ellos piensan en la frontera y todo lo que piensan [es]: no agua, colonias pobres, nada pasa por allá. Sin embargo, muchas cosas pasan aquí y la calidad de vida ha mejorado tremendamente”.

Herber Ramírez, secretario de economía, desarrollo y empleos en Reynosa, se jacta de la calidad de las fábricas. “Son edificios nuevos”, dijo, “con aire acondicionado, instalaciones bonitas, cafeterias bonitas y algunas veces proporcionan mejores beneficios que los que dan en los Estados Unidos.” ¡Sorpresa!

Aún cuando el tamaño, actividad y modernismo de la ciudad podría ser sorprendente para alguien que nunca ha estado allí, también lo podría ser la pobreza y falta de servicios básicos para muchos de sus residentes.

Reynosa simplemente ha estado creciendo fuera de control, con la llegada de migrantes pobres, sin trabajo, provenientes de estados sureños como Veracruz que buscan trabajo en la frontera—o en el otro lado. Cuando un funcionario de la ciudad dijo que Reynosa crece al ritmo de “una cuadra por semana”, otro lo corrijió diciendo: “por día".

El gobierno municipal que recauda impuestos de las fábricas, no puede siquiera cubrir las necesidades de agua, electricidad, drenaje, servicios médicos y transportación de su creciente ciudadanía, especialmente en las crecientes colonias a las faldas de la ciudad, alrededor de los nueve parques industriales de Reynosa.

En estas improvisadas comunidades, perros, burros y gallinas merodean en el paisaje y los niños juegan entre escombros y cerca de charcos de lodo. Algunas veces vivir en estas condiciones es transitorio hasta que los trabajadores se familiaricen con el área y soliciten asistencia para vivienda federal, otras veces no es así.

Cubriendo necesidades

Aún cuando artículos y servicios de consumo modernos estan ampliamente disponibles en Reynosa, la mayoría de los residentes tienen un acceso limitado a ellos. Ropa usada menos cara y mercados de pulgeria, vendedores ambulantes e improvisadas tiendas de bisuteria estan ampliamente esparcidas a través de la ciudad para proporcionar opciones más baratas. Para alguien que gane el salario promedio de un trabajador de cerca de 70 pesos (aproximadamente 6,50 dólares) diarios, estos mercados informales son más asequibles.

El costo de vivir en Reynosa es un poquito más alto que en áreas urbanas de los Estados Unidos, haciendo difícil para un trabajador de ensamblaje mantener a su familia (a pesar de que muchos de éstos trabajadores son jóvenes y solteros).

Rosa Nuñez, madre soltera dijo, “Me pagan tan poquito que no me alcanza. Un padre debería ganar lo suficiente para darle a sus hijos educación y entretenimiento, pero no es así. Lo que un padre gana no es suficiente ni siquiera para la alimentación básica mensual”.

Como las opciones de consumo disponibles, la gama de artículos sofisticados disponibles que es producido en las maquiladoras de Reynosa es remarcable. Además de Maytag, una gran cantidad de nombres reconocidos operan en Reynosa incluyendo Nokia, Black & Decker, Panasonic, Emerson, Kohler, LG, Bissell, GE y Whirlpool, produciendo una gran variedad de artículos, desde equipos básicos para el patio hasta televisores planos y sistemas de posición global para coches de lujo.

A la par de procesos sofisticados, la fuerza laboral local esta acumulando destrezas técnicas y administrativas en éstas fábricas de alta tecnología y en las escuelas técnicas y de otro tipo que ahora abundan. Promotores del área aseguran que hay amplias oportunidades de superación, mejores salarios y mejor vida para el trabajador promedio debido a la avanzada tecnología en los trabajos de Reynosa.

Sin embargo, en trece años de trabajo en la maquilas, Martínez dice que su salario ha mejorado al mismo ritmo del nivel de inflación y que le han ofrecido un mínimo de oportunidades para superarse.

Aún cuando hay muchas dudas acerca del futuro de Reynosa, Martínez tiene sueños para su hijo, quien ahora esta el 11avo grado, ya ha excedido su nivel educativo y espera convertirse en ingeniero. “Me satisface grandemente poder darle [la oportunidad] de estudiar”, dijo Martínez. “Quiero que tengan [mi hijos] lo que yo no puede”.

FABRICAS ESTADUNIDENSES SE MUDAN A LA FRONTERA

Hace cincuenta años Galesburg y Reynosa eran pequeñas cuidades de entre 30,000 y 35,000 habitantes. Mientras que la población de Galesburg se ha mantenido comparativamente estable, la de Reynosa ha aumentado a más de un millón de mexicanos del sur que han migrado a la industrializada ciudad.

En 1965, el gobierno mexicano estableció el Programa de Industrialización de la Frontera en un atento por mejorar las debilitadas economías de los estados norteños. Este programa creó maquiladoras, plantas de ensamblaje que importaban componentes y materia prima de los Estados Unidos, los terminaba y luego los enviaba de regreso a través de la frontera. Nuevas tecnologías de comunicación y otros avances hacía posible para las compañías estadunidenses operar plantas de ensamblaje desde sus distantes oficinas corporativas.

Las maquiladoras en Reynosa emplearon en 1975 solamente cerca de 1,200 trabajadores. En 1974, Zenith fue la primera compañía grande de renombre en mudarse a Reynosa, eventualmente empleando varios miles de trabajadores en Reynosa y a principios de los años 90 a cerca de 20,000 trabajadores en diferentes ciudades a lo largo de la frontera.

Después que el peso fue devaluado en 1983, se hizo más barato para las compañías estadunidenses mudarse a México y el auge de las maquilas se aceleró. Cuando México entró en el Acuerdo General de Tarifas y Comercio (GATT por sus siglas inglés, una asociación de acuerdos de libre comercio que luego se convirtió en WTO, la Organización de Comercio Mundial), la región fronteriza se convirtió en un lugar atractivo para las corporaciones estadunidenses.

Mientras que el empleo en maquilas en Reynosa aumentó en un factor de cinco (de 5.450 a 24.801 trabajadores) durante los años 80, Zenith solamente mudó 4.165 trabajos de Illinois a Reynosa y Matamoros, otra ciudad fronteriza, durante la misma década de acuerdo a un reporte de la Universidad de Illinois en Chicago.

El 1ro de enero de 1994, con la implementación del TLCAN, Tratado de Libre Comercio de Norte América, los incentivos para las manufactureras estadunidenses para invertir en México aumentaron y el poder de negociación de organizaciones laborales en los Estados Unidos fue socavado más aún.

Maytag primero amenazó salir de Galesburg en 1994, forzando al estado, ciudad y sindicato a hacer concesiones. Aún cuando NAFTA es un blanco fácil que culpar, el acuerdo es sólo un paso de un largo proceso de una década para expandir el libre comercio entre los Estados Unidos y México. Corporaciones estadunidenses como Maytag se hubiesen mudado a ciudades fronterizas como Reynosa aún sin el TLCAN.

Siendo aún una pujante ciudad, Reynosa enfrenta los mismos retos que Galesburg ha enfrentando en las últimas décadas: competidores con bajos salarios.

Stephen Spivey, exeditor del McAllen Monitor, anotó; “El futuro de la industria maquiladora no es muy bueno. Aún cuando compañías como Maytag se están mudando para allá, parece que México esta perdiendo esa ventaja de bajo costo, todos se estan yendo ahora para China. Aún siendo México barato, China lo es más aún. Creo que hay mucha preocupación de que la industria tiene un gran problema”.

Aún cuando el salario en Reynosa es tipicamente $6,50 dólares diarios, excluyendo beneficios, ese mismo trabajo lo podrían hacer en China por más o menos $2 dólares diarios. En efecto, México ha perdido literalmente cientos de miles de trabajos de ensamblaje desde que los empleos en las maquilas alcanzaron su punto culminante en octubre del 2000—principalmente debido a la decaída en el consumo en los Estados Unidos y la competencia de China.

Dados los caprichos y demandas del capitalismo global, el futuro de Reynosa es difícil de predecir como lo es es el de Galesburg.

Sin embargo, una predicción parace razonable: compañías que producen artículos grandes, como refrigeradores, continuarán buscando mano de obra barata y querrán tratar de evitar costos de envíos marítimos de China a los Estados Unidos. Como resultado, compañías como Maytag podrían tener una presencia en México por algún tiempo—y problabemente mudarían sus plantas de ensamblaje estadunidenses a lugares como Reynosa en un futuro cercano.

 


Septiembre 27, 2003
The Register-Mail

TRAYENDO FABRICAS A REYNOSA

Por Chad Broughton

Hace algunas décadas, Mike Allen se mudó de la rectoria a una humilde casa rodante para poder estar más cerca de los miembros pobres de su feligresía en McAllen, Texas. Hoy, en su espaciosa y elegante oficina en la Corporación de Desarrollo Económico de McAllen (MEDC por sus siglas en inglés), todavía tiene una desgastada foto de él con varios feligreses mexicoamericanos al frente de la casa rodante.

“Aquí era donde vivía” dice señalando un terreno sin desarrollar en la foto y añade; “¡Esto es McAllen, Texas!”

En la actualidad McAllen es mucho más diferente. Ahora es una metrópoli extensa y bulliciosa—una de las de mayor creciemiento en los Estados Unidos—con cerca de 600.000 personas en el condado. Como presidente y CEO de MEDC, Allen es el hombre con mayor responsabilidad en el rápido crecimiento de McAllen y Reynosa.

Al dejar el sacerdocio, Allen cambió para promocionar el crecimiento del desarrollo económico en la región. En 1988, Allen se reunión con el alcalde de Reynosa, quien llegó a la reunión en una Suburban Chevrolet con un AK-47 en la espalda.

“Le dijimos, nosotros reclutamos las compañías, las ponemos allá; ustedes encargense de la infrastructura". En cuanto al rifle, Allen dijo sarcásticamente, “¿Qué hago con ésto?”

Con un apretón de manos, Allen y el alcalde acordaron que MEDC reclutaría fábricas para México. Desde entonces, las economías de Reynosa y McAllen han prosperado juntas y se han vuelto más interdependientes aún, con trabajos de ensamblaje en el lado mexicano y sumistradores y distribuidores en el lado de Texas para apoyar sus operaciones de ensamblaje.

El desarrollo económico en McAllen ha generado un gran riqueza, pero algunos cuestionan cúanto ha hecho para aliviar la pobreza persistente del área. Stephen Spivey, exeditor de la sección de comercio del McAllen Monitor, dijo, “Es bueno, pero no esta canalizado de manera que realze a la gente”.

Así como el lado mexicano de la frontera, el sur de Texas tiene sectores pobres, comunidades no incorporadas que no tienen servicios básicos y donde las familias enfrentan condiciones de vida austeras. En un marcado contraste con estas empobrecidas “colonias” estan las alineadas palmeras y las lujosas viviendas de Sharyland Plantation, un desarrollo de viviendas nuevo de 6.000 acres en McAllen.

El impacto de la prosperidad es más aparente aún en el lado mexicano de la frontera. De sólo un puñado de fábricas en los setentas y ochentas, Reynosa ahora tienen cerca de 150 fábricas que emplean aproximadamente a 70,000 trabajadores. Además de nombres como GE, Black & Decker, Nokia y Whirlpool, Maytag actualmente opera dos plantas de subensamblaje en Reynosa, y el próximo año, cuando Galesburg Refrigeration Products cierre sus puertas, comenzaran allá también la producción de refrigedoras de puertas verticales.

La mayoría de las maquilas ensamblan productos eléctricos y eletrónicos. Black & Decker produce equipos para el patio que se pueden encontrar en Lowe’s o Kmart en Galesburg. Trabajadores de LG Electronics—que cuando era Zenith, empleó miles de trabajadores en Illinois—ensambla televisores de tubo y planos. También hacen en Reynosa palm pilots, teléfonos celulares, circuitos de memoria para computadoras, escaneadores de códigos digitales, paquetes de caterización del corazón y lanchas Brunswick. También son producidos sistema de posición global para coches, discos compactos y mecanismos de cassette y, hasta cinturones de seguridad.

Dentro de las Maquilas

Cuando no se ha visto una fábrica mexicana por dentro uno se imagina un lugar mal alumbrado, sucio, caluroso y una línea de esamblaje acelarada donde los trabajadores son forzados a trabajar largas horas. Aún cuando el pago es muy bajo y extraordinariamente tedioso, la mayoría de las maquilas son nuevas, con aire acondicionado y muy limpias. La mayoría de los trabajadores en las maquilas trabajan un horario estándar de ocho horas al día.

En una de las fábricas de LG Electronics, los trabajadores usan bonitos delantales codificados por colores que indican su rango en el trabajo. Cuando uno entra a la planta de producción, colgando de la pared hay elaborados y coloridos boletines con el horario de los torneos de fútbol y volleyball que la fábrica auspicia para sus trabajadores. En otras paredes cuelgan cuadros, gráficas y estadísticas relacionadas con la búsqueda de LG de convertirse en “la mayor fábrica de manufactura de televisores en el hemisferio occidental”.

Más adentro de la fábrica hay líneas largas de 30 a 45 trabajadores —mayormente mujeres jóvenes—perforando en diminutas piezas electrónicas que eventualmente serán tablas de circuito para los televisores de tubo de LG. Por ocho horas el trabajador desempeña la misma función una y otra vez, contribuyendo con su pieza a los 6.500 televisores producidos cada día por la planta.

Aunque la escala, órden y control de calidad en la operación son impresionantes en LG, la paga no lo es. Gloria D. Altamirano, exgerente del departamento de recursos humanos y ahora consultora a medio tiempo de LG, dijo, “El salario para comenzar es de 70 pesos (6.50 dólares) por día durante el período de probación de tres meses”. Después de eso, dijo, o se despide al trabajador o se la da un contrato permanente, incluyendo un aumento del 25 por ciento y beneficios.

Rosa Nuñez, una trabajadora de maquila y organizadora laboral, disputa lo que dice la compañía. Las maquiladoras no cumplen con las leyes laborales mexicanas o con sus propias prácticas, dijo. “En realidad los trabajadores nunca llegan a pasar de los tres meses en las plantas. Después de tres meses te llaman a la oficina de relaciones laborales y te dicen: ‘Su contrato de acabó, regrese en 15 días y lo volvemos a contratar’. Tu pierdes todos tus beneficios, es un truco”.

Nuñez también dijo que las condiciones de trabajo en la maquila son usualmente peligrosas y los sindicatos hacen muy poco para abogar por los trabajadores. Aunque las leyes laborales mexicanas tienes muchas regulaciones para proteger a los trabajadores, éstas leyes son frecuentemente violadas y a las compañías no se les hace responsable. Maytag, dijo ella, no es la excepción.

Intentos para contactar a funcionarios de Maytag en Reynosa para recorrer las instalaciones fueron infructuosas.

Enfrentando la crítica en Reynosa

Mike Allen y otros promotores y miembros de la industria maquiladora han sido denunciados por gente de ciudades con fábricas confiables como Galesburg por reclutar trabajos del medio oeste. Allen también enfrenta críticas en Reynosa por las enfermedades sociales que han acompañado la llegada de las fábricas.

La pregunta que sus oponentes siempre hacen es: “¿Quién se beneficia?”

Arturo Solis, presidente de una organización de derechos humanos de Reynosa dice que el crecimiento ha beneficiado a corporaciones estadunidenses, a terratientes y desarrolladores, al gobierno federal mexicano y, a la clase media de Reynosa. El pobre, la infraestructura municipal y el medio ambiente natural han cargado con lo peor, dijo.

Solis señala a un hombre en particular: “El hombre principal de las maquilas, el hombre que causa todos los problemas en Reynosa: Mike Allen.”

Armando Zertuche, exsecretario de desarrollo económico y empleos en Reynosa dijo que el crecimiento económico de la región esta controlado por la élite comercial —y mayormente para su beneficio.

“Una maquila viene a Reynosa para establecerse y ellos mismos deciden quien, cuando, con que sindicato y todo lo demás. Es maravilloso el poder de control que tienen”. No pagan impuestos locales y amenazan con irse para China si los trabajadores demandan mejores salarios o mejores condiciones, añadió.

Debido a la inminente amenaza de China, el gobierno federal, local y los sindicatos conspiran para mantener los salarios bajos y las regulaciones de las corporaciones a un mínimo, dijeron algunos críticos.

En éste punto, Allen y sus críticos comparten una misma perspectiva política y económica, o por lo menos similar.

En defensa de la industria maquiladora Allen dijo: “Todo tiene como fondo la economía y no te puedes equivocar en eso. Tienes que mirar todo desde el punto de vista de qué puedo hacer para ayudar a una compañía a reducir el costo o minimizarlo. En el momento que ellos puedan hacer dinero en cualquier otro lado, se mudan. No son mala gente, no son organizaciones malvadas es solo economía”.

RECLUTANDO MAYTAG PARA REYNOSA

Mike Allen esta orgullo de lo que la Corporación de Desarrollo Económico (MEDC) ha logrado para McAllen y Reynosa.

“La única manera que nuestra comunidad puede mejorar por sí misma es conseguiendo trabajos buenos y comenzamos a perseguir compañías como Maytag o como Delco y hacer que se mudaran para acá”, dijo.

Allen ha sido criticado por ciudades del noreste y del medio oeste desvastadas por el cierre de fábricas—incluyendo Galesburg—por tener como blanco trabajos de altos salarios, de cuello azul en sus comunidades. Allen un carismático y orgulloso tejano está acostumbrado a la crítica y no le da pena tirarla a un lado.

En Chicago en un viaje para reclutar compañías, a Allen y a su socio, Keith Partridge, le hicieron una protesta.

“Ellos dicen que nos estabamos llevando trabajos de Illinois,” dijo Allen. “¡Sí, tienen razón! No había duda de que estabamos tratando de traerlos para acá, para McAllen, Texas. Pero eso es comercio libre. Lo que estamos tratando de hacer es subir el estándar de vida de la gente que vive aquí”.

Defendiendo sus esfuerzo de reclutamiento, Allen argumenta que los trabajos en el medio oeste se irán de todas maneras; su meta es persuadir corporaciones estadunidenses, asíaticas y europeas para que se muden a Reynosa, lo cual proporcionará oportunidades para los desempleados de Reynosa y McAllen.

Allen no ofrece detalles acerca de los esfuerzos de MEDC de reclutar Maytag de Galesburg a Reynosa, aunque típicamente ofrece incentivos financieros que son en parte proporcionados por la ciudad.

En Abril, un artículo del Copley New Service citó a Allen diciendo que Maytag tiene varias plantas planificadas para sus 62 acres en Reynosa. “Para cuando estén terminadas”, dijo Allen, “estamos hablando de cerca de 3.000, 4.000, o quizás hasta 5,000 trabajadores”. Sus comentarios sugerían que más fábricas estadunidenses se reubicarían en Reynosa en un futuro cercano.

Cuando se le preguntó acerca de la situación en Galesburg, Allen estaba resentido de la crítica que Maytag y su organización han recibido y de los “quejidos y gemidos” acerca de la partida de Maytag—especialmente considerando el hecho, dijo él, que McAllen y Reynosa tienen un índice más alto de desempleo y pobreza que Galesburg.

“No hay protestas en Galesburg, Illinois, acerca de cómo es tratada la gente en nuestras comunidades”, dijo. Allen es un apasionado de su trabajo y su comunidad y no se disculpa por reclutar compañías estadunidenses para México. “Díganle a Galesburg y todos los demás en Illinois que ¡vamos a regresar!”

 


September 28, 2003
The Register-Mail

TRABAJANDO Y VIVIENDO EN REYNOSA

Por Chad Broughton

Rosa Nuñez está cansada. Siendo ella una trabajadora en una fábrica de Reynosa o maquiladora, por ocho años y madre soltera luchadora, Nuñez ha estado intentando organizar a los trabajadores para mejorar las condiciones de trabajo y para ayudar a que los trabajadores aprendan sus derechos.

“Desde que mi hija nació me dije a mi misma que quería mejores condiciones de vida para ella, por eso tenemos que continuar con la lucha”, dijo Nuñez. “Por eso estamos aquí [con otras ] las mujeres, estamos tomando medidas para organizarnos y educarnos porque todas tenemos hijos y no queremos que ellos trabajen en las maquilas. Se trata realmente de levantar conciencia”.

Como otros críticos de las industria maquiladora, Nuñez mantiene que las corporaciones maltratan a los trabajadores exponiendolos a substancias peligrosas y heridas repetitivas de estrés, despidiéndolos si expresan sus opiniones y pagándoles salarios bajos, lo que los forza a vivir en condiciones desesperantes.

Ella dice que los trabajadores, en su mayoría mujeres, tienen temor de hablar de los peligros del trabajo y las violaciones laborales.

“[Las corporaciones] violan los contratos, violan todo”, dice ella. “Y los trabajadores sientes que no tienen la capacidad de confrontar entidades tan poderosas”.

Partidarios de la industria maquiladora dicen que esas acusaciones no son verdaderas.

Herber Ramírez, secretario de desarrollo económico y empleo en Reynosa dijo: “Compañías estadunidenses que vienen a México van a ser observadas [cercanamente] por el gobierno mexicano. No les van a dejar hacer lo que quieran”.

Partidarios también señalan que los salarios pagados en las maquiladoras son más altos que en cualquier otra parte y ofrecen oportunidades de trabajo muy necesitadas en áreas de desempleo crónico.

Mike Allen, presidente y CEO de la Corporación de Desarrollo Económico de McAllen, que recluta compañías para México, dijo: “Lo que tratamos de hacer es proporcionar trabajos para nuestras comunidades. En el proceso hemos creado 60.000 empleos en México. Nosotros no vamos detrás de mano de obra barata, vamos detrás de compañías con las más altas tecnologías”.

Partidarios de la industria maquiladora también dicen que las fábricas extranjeras han mejorado remarcablemente el estándar de vida en los últimos quince años. Ellos sostienen que no es justo culpar a la industria maquiladora por la pobreza en México, cosa que ellos no crearon.

El recorrido a la frontera

En los último veinte años, ciudades fronterizas han crecido debido a la migración de los pobres del interior de México hacia el norte buscando trabajos en la frontera o en los Estados Unidos. Así como los afroamericanos migraron a Chicago y a otras ciudades norteñas hace un siglo, mexicanos sureños han estado migrando con la esperanza de una mejor vida en el industrializado norte.

Los resultados para éstos migrantes varian.

Hasta los críticos coinciden que hay más oportunidades en la frontera que en las áreas rurales en los estados sureños de México, donde el prospecto económico para el pobre es desolador.

Acuerdos de libre comercio entre los Estados Unidos y México, incluyendo el TLCAN, ha hecho la agricultura menos beneficiosa para los agricultures mexicanos. Con tarifas más bajas en los granos estadunidenses, millones de pequeñas y medianas granjas sin subsidios en México no pueden competir con los negocios agrícolas apoyados por el gobierno federal estadunidense.

Al irse a la bancarota en números sin precentes familias agrícolas en las zonas rurales mexicanas, sus miembros más jóvenes buscan oportunidades en el norte.

Carlos Peña, un periodista con diez años de experiencia cubriendo la industria maquiladora, ve los beneficios del crecimiento económico, pero dice que necesitan ser canalizados para los trabajadores, que encuentran dificultades cuando llegan a Reynosa desde las zonas rurales del interior.

“Sí, es verdad. Las maquilas proporcionan trabajos y desarrollo al fallar el desarrollo agrícola”, dijo Peña. “Pero [los imigrantes] vienen y viven en casuchas sin agua, electricidad, doctores, nada. Es como si regresaramos el tiempo, como si el esclavismo regresara de nuevo”, dijo.

Barrios pobres llamados “colonias”, han surgido alrededor de los nueve parques industriales con la llegada de los migrantes, usualmente a vivir con familiares. El gobierno municipal no puede mantener el ritmo para abastecer las necesidades básicas de éstas crecientes comunidades.

El Secretario Ramírez dijo: “la ciudad no tiene el dinero para equipar a todas las colonias con la infraestructura: electricidad, agua, sistemas de drenaje; eso es algo con lo que tenemos que vivir y sobrevirir”.

“A veces el alcalde tiene que sobrepesar las necesidades y ver donde se va gastar el dinero”, continuó Ramírez. “Por eso es que se ven huecos en las calles de la cuidad, porque se está usando el dinero en traer agua y electricidad a las colonias que acaban de formarse”.

Mientras que algunas colonias en las faldas de la ciudad tienen casas de ladrillos de cemento, acceso a agua y calles viables, otras tienen calle lodosas, charcos constantes durante la época de lluvia, letrinas, acceso limitado a electricidad y agua y, poca frecuencia en la recolección de basura. Críticos señalan muchas de las enfermedades físicas y mentales que estas condiciones vida pueden traer.

Funcionarios municipales y promotores aseguran que estas condiciones son transitorias y que a lo que los trabajadores consigan trabajo estable, eventualmente se mudarán a viviendas en mejores condiciones. Después de seis meses los trabajadores pueden tener acceso a crédito para comprar una vivienda de 600 píes cuadrados a través del programa federal conocido como INFONAVIT.

Jorge Cantú, un desarrollador de viviendas, estima que en Reynosa se construyen de 4.000 a 5.000 cada año.

Ed Kruegar, un activista social del área estima, sin embargo, que sólo del 15% al 25% de trabajadores de maquilas viven en casas de INFONAVIT. Dice que la mayoría del resto vendrán al área y tendrán que esperar de dos a tres años por agua, de cuatro a seis años por electricidad, de siete a ocho años por calles de caliche y, quizás diez a quince años para reemplazar las letrinas por líneas de drenaje (aguas negras).

¿Para cuánto alcanza $6.50 dólares diarios?

Los trabajdores soportan dificultades y condiciones de vida insalubres para ganar salarios más altos que puedan usar en el sur. De acuerdos a varias fuentes, incluyendo la directora de desarrollo industrial en Reynosa, María Prieto, el salario promedio por trabajo sencillo en ensambladoras en maquilas de Reynosa es de 70 pesos (cerca de $6,50 dólares) diarios, o sea, cerca de 80 centavos por hora.

Partidarios de las maquiladoras dicen que los trabajadores ganan entre 2 a 3 dólares la hora cuando están incluidos en los beneficios transportación y almuerzo gratis, seguro médico y otros beneficios.

Con un promedio de 6,50 dólares que se llevan para su casa, es entonces una verdadera lucha para trabajadores de maquilas, especialmente para migrantes recientes que típicamente llegan con muy poquito.

Rosa Nuñez dijo que la organizaciön para la cual trabaja, el Comité Fronterizo de Obreras, hizo un reporte de las necesidades alimenticias básicas. El reporte encontró que el costo de comida esta cerca a los 900 pesos (83 dólares) semanales para una familia de cuatro en Reynosa.

“¡Sueño con tener un presupuesto como ese!”, dijo Nuñez. “Me pagan 400 pesos [37 dólares semanales] en la maquila. Eso es la mitad de lo que necesito para darle a mis hijos una dieta balanceada. Y de allí la pobre educación de los niños, porque si tienen una dieta pobre, no pueden aprender bien. Es difícil”.

A pesar de todas las dificultades, partidarios de las maquilas dicen que considerandolo todo los mexicanos pobres están mejor cuando van a la frontera.

Secretario Ramírez dijo, “¿Porqué es ésto injusto? Ellos vienen sin nada, tu sabes. Alguien de Veracruz [el estado más sureño de donde la mayoría de los migrantes provienen], viene porque no tiene trabajo. Tienen que darse cuenta que 40 millones de mexicanos viven con 1 dólar diario. Tu sabes por la tasa de salario aquí que ellos ganan más de 1 dólar al día”.

“Van a vivir mejor”, continuó. “No es la solución perfecta, pero es una solución para el desempleo”.

Otros no estan seguros que los migrantes viven mejor. A pesar de que ganan salarios más altos, el costo de vida en Reynosa es más caro. Como señala Kruegar, ya no tienen siembras, animales y tierra para mantenerse. “Cuando regresen a Veracruz, a vivir en el rancho, tienen un hogar mas bien bonito con árboles frondosos alrededor, tienen gallinas y quizás cabras y vacas”.

Bien sea para bien o para mal, al montarse en el bus de Veracruz a Reynosa, éstos migrantes han caído en la revolución industrial, con todas sus promesas y problemas.

El costo de vivir en REYNOSA

Con cerca de 80 centavos la hora, los trabajadores en las maquiladoras de Reynosas ganan mucho menos que sus contrapartes estadunidenses en Galesburg Refrigeration Products, donde el salario promedio es $15.14 dólares. Pero, ¿Qué con el costo de vida? Los precios en Reynosa van desde mucho más abajo que en los Estados Unidos hasta mucho más caro. Abajo se describen algunos artículos selectos y sus precios típicos cuando se compran en alguna tienda de Reynosa utilizando la tasa de cambio actual:

Mantequilla $1.83/lb.
Jamón $1.96/lb.
Pollo Asado $1.58/lb.
Tortillas de Maíz $.17/lb.
Queso $1.50-3.00/lb.
Aguacate $1.04/lb.
Coca-Cola 2 ltrs. $1.37
Cerveza Mooshead $2.66/6 paquete
Disco Compácto $10
Pantalones de Jeans $8-$16
Libros para niños $5-$13
40 Pañales $5-$15
Aire Acond. - 13000 BTU $260
Leche Enfamil $6.43
Taylenol $3.49

 

Un estudio del 2003 comparando artículos de alimentos básicos en Nuevo Laredo, Mexico—un pueblo fronterizo no muy lejos de Reynosa—con Minneapolis, Minnesota encontró que los precios eran comparables. Tortillas, leche, arroz, frijoles, pollo, aceite para cocinar, y tomates eran más baratos en Nuevo Laredo, mientras que pan, huevos, papas, carne, papel sanitario y cereal para desayunar (corn flakes) erán más baratos en Minneapolis.

Mujeres en las maquilas

Una mujer creciendo en Reynosa enfrenta hoy expectativas muy diferentes y oportunidades más amplias que en generaciones anteriores—un cambio social dramático traído mayormente por la introducción de fábricas maquiladoras a Reynosa.

Erika Barbosa de 37 años de edad, una trabajadora de maquila criada en Reynosa dijo: “tenemos la capacidad de hacer las cosas igual como las hacen los hombres, no solamente quedarnos en casa y cuidar a los niños. Junto con mis compañeras tenemos esta mentalidad. Si me caso, me caso pero quiero avanzar por mi misma, mi profesión”.

Barbosa comenzó a trabajar a la edad de 19 años, poniendo botones en radios, un trabajo tedioso de cerca de $150 dólares al mes. Mayormente por su educación y habilidad de hablar algo de inglés, ella ha avanzado a una posición de control de calidad que paga cerca de $730 dólares mensuales.

Edna Avila, de 26 años, expresa sentimientos similares. Aún cuando ha enfrentado “machismo” y luchado contra slarios bajos, está entusiasmada con las oportunidades que las mujeres de su generación tienen. Quiero estudiar y trabajar”, dijo Avila. “[Mi esposo] tiene una profesión también y entiende mis aspiraciones. Él tiene las suyas y yo las mías. No me quiero conformar solamente con lo que él quiera lograr”.

Edna añadió: “En estados donde no hay maquilas las mujeres todavía estan muy reprimidas. Las áreas de la frontera son más abiertas para las mujeres”. Tanto Erika como Edna dijeron que respetan el matrimonio y la maternidad pero piensan que es importante que las mujeres tengan la libertad de escoger su propio camino.

Aún cuando la proporción de hombres que trabajan en las maquilas ha estado creciendo en Reynosa, las mujeres aún son la mayoría en las líneas de esamblaje. Los gerentes de fábricas en países en desarrollo dicen que prefieren mujeres porque tienen los dedos más pequeños, mejor destreza manual y más paciencia con trabajos monótonos. Críticos contienden que los empleadores contratan mujeres jóvenes, solteras porque están aún culturalmente entrenadas a ser más sumisas que los hombres y por lo tanto más fáciles de controlar y explotar.

Los empleos en las maquiladoras le traen muchas dificultades a las mujeres. Han habido muchos casos documentados de acoso sexual y examenes mensuales discriminatorios y degradantes de embarazo en las maquiladoras, a pesar que ésta práctica ha sido mayoremente reformada.

Partidarios de la justicia social también mantienen que debido a los bajos salarios muchas mujeres se ven forzadas a dejar a sus hijos en sus casas sin nadie que los cuide, o a trabajar un segundo trabajo o hasta prostitución.

Un trabajador de maquila dijo: “[Mi hija] no quiere que trabaje en las maquilas porque la dejo sola por mucho tiempo”. Añadió que ella no quiere que su hija trabaje en las maquilas debido a los bajos salarios y las condiciones de trabajo dificultuosas. Con educación y más regulaciones en el sector de las maquilas, ella cree que su hija tendrá un mejor chance que ella de vivir una vida confortable.

A pesar de soportar sexismo e injusticias, un crítico verbal de las maquiladoras, Arturo Solis, reconoce muchos cambios alentadores. “La mujer tiene la oportunidad de manternerse por sí misma”, dijo Solis. “Deja de depender de un hombre, le permite estar encargada de la familia y de decidir sobre su vida, su familia, su pareja e hijos. Esto no existía en el pasado porque aquí en México las mujeres estaban confinadas a las tareas de la casa y se conformaban con lo que sus esposos decían. Esto ha cambiado y está muy bien”.

 


Septiembre 29, 2003
The Register-Mail

¿QUE LE PASARA A LA FRONTERA?

Por Chad Broughton

En la noches de fin de semana, los jóvenes y modernos de la clase media de Reynosa podrían pasar por uno de los discobars de la ciudad. En éstos lujosos, semi oscuros clubes nocturnos hay meseros con esmoquíns, mesas con espejos, y lasers verdes que flotan por todo el cuarto. En una pared blanca adyacente al bar principal, videos de hip-hop estadounidenses y otros de música popular se ven en un proyector digital grande y a alto volúmen.

A las orillas del centro de la ciudad—cuando se resume el trabajo de la semana—cientos de miles de trabajadores—con el sueño de algún día entrar a formar parte de la clase media—toman autobuses hacía las cientos de masivas fábricas. En éstas “maquiladoras” ellos crean una sorpredente gama de productos de alta tecnología que son comprados diaramente en lugares como Galesburg. Estos trabajadores—la mayoría migrantes del interior de México—viven cerca de las fábricas en “colonias” muy pobres, improvisados barrios que han surgido en las últimas dos décadas y que circundan la ciudad como suburbios de miseria.

Ambas escenas no se podían imaginar en Reynosa hace 20 años. La ciudad que una vez fue relativamente pequeña ha sido empujada a desempeñar un nuevo papel como un lugar de producción para compañías globales, incluyendo Maytag. MIientras que gente en Reynosa tienen diferentes puntos de vista acerca de los cambios que las fábricas han traido, muchos ahora se preguntan—y preocupan—acerca del futuro de la frontera.

Galesburg y Reynosa enfrentan un destino similar

Como Galesburg, Reynosa enfrenta fuerte competencia de países con bajo salarios, principalmente China. Mientras que un salario de entrada en Reynosa es usualmente $6.50 dólares diarios, excluyendo beneficios, ese mismo trabajo podría ser hecho en China por cerca de $2 dólares diarios. En parte debido a la competencia de China, la industria maquiladora en México ha perdido cientos de miles de trabajos de ensamblaje desde que el empleo en maquiladoras alcanzó su tope en octubre del 2000.

Reynosa está considerada un modelo de desarrollo económico porque ha soportado la reseción económica mejor que cualquier otra ciudad fronteriza—quizás mejor que cualquier otra ciudad en todo México. Aún así, Reynosa está sintiendo la presión de la competencia global.

Mike Allen, quien recluta compañías para Reynosa, constantemente se preocupa de la pérdida de trabajos a China, un país que no solamente tiene bajos salarios sino que también subsidia materiales. “Estamos peliando contra China,” dijo Allen. “Ellos podrán estar cantando canciones comunistas, pero nos han estado pateando”.

Acuerdos de libre comercio incluyendo NAFTA, han hecho de Reynosa un punto de visita para las compañías estadunidenses que buscan mano de obra barata y migrantes pobres del interior de México, que estan dejando fincas improductivas y buscando trabajo. Pero cuando países con salarios más bajos comienzan a atraer más fábricas tanto de los Estados Unidos como de México, el libre comercio podría llevarse de Reynosa lo que le ha dado.

Stephen Spivey, exeditor de comercio del McAllen Monitor, advierte: “Con lo barato que México es, China es mucho más barato todavía. Creo que hay mucha preocupación de que la industria está en un verdadero problema”.

Mientras que Reynosa lucha contra países con mano de obra más barata y pocas regulaciones para retener trabajos, áreas de trabajadores de cuello azúl en los Estados Unidos ven desaparecer sus trabajos mes trás mes, forzando a los trabajadores a menudo a enfrentar un estándar de vida más bajo, inseguridad laboral y cambios de vida dramáticos.

Keith Partridge, el socio de Allen en la Corporación de Desarrollo Económico de McAllen, dice que áreas que pagan salarios más altos se están conviertiendo rápidamente en sitios que no pueden competir para atraer trabajos de manufactura.

“Desgracidamente, desde un punto de vista manufacturero, lo que Galesburg está experimientando ahora es lo que cada comunidad en las áreas industriales de los Estados Unidos va a experimentar en los próximo cinco a diez años”.

Denotando la naturaleza imperdonable del capitalismo global, Partridge dijo que los trabajadores de cuello azúl tienen que amarrarse los cinturones ellos mismo.

“Si una persona piensa que un trabajo le tiene que pagar 20 o 30 dólares la hora por armar algo con tornillos cuando alguien más está dispuesto a hacerlo por 50 centavos la hora, ¿adivina a quién le van dar el trabajo? Creo que eso es economía”, dijo Partridge.

En este sentido, los trabajadores en Reynosa y Galesburg enfrentan un destino similar en la economía global: tienen que competir contra trabajadores dispuestos—o forzados por circunstancias políticas y económicas—a trabajar por salarios más bajos.

Trabajando por un cambio

A pesar del turbio futuro, hay muchos trabajando para hacer cambios en los Estados Unidos, México y China.

Rosa Nuñez, una trabajadora activista, a menudo se siente agobiada en sus intentos de organizar a trabajadores para que luchen por sus derechos. Ella toca puerta trás puerta no sólo consiguiendo mucho descontento en los trabajos y en las condiciones de vida sino también poca disposición para confrontar los sindicatos y administradores de las corporaciones.

“Si los sindicatos hicieran un buen trabajo enseñándoles a los trabajadores sus derechos, entonces tendrían mejores condiciones de trabajo, mejores salarios, mejores beneficios y una mejor calidad de vida. Aquí los sindicatos son ricos y los trabajadores no tienen nada”, dijo Nuñez.

“Los sindicatos no pueden trabajar por los derechos de los trabajadores porque el gobierno no se los permite. El gobierno dice que si un sindicato ofrece mejores beneficios a los trabajadores, las compañías no vendrían para acá”.

No obstante, dice Nuñez, han habido pequeñas victorias en sus luchas. Al poner presión en los sindicatos para que actuen, muchas práticas ilegales han sido corregidas.

Un reporte de Human Rights Watch de 1996 documentó exámenes de embarazo ilegales realizados en maquiladoras de Reynosa cuando mujeres llenaban planillas para trabajar y luego cada mes después de comenzar—en muchas ocasiones de manera degradante.

“Ahora no las hacen tomar la prueba para poder ser empleadas”, dijo Nuñez. “Ahora contratan mujeres embarazadas y les pagan permiso de maternidad y seguro”.

Partidarios de la industria maquiladora dicen que los problemas de las maquiladoras son exagerados y no se le presta mucha atención a la oportunidad que le ofrece al pobre.

Herber Ramirez, secretario de desarrollo económico y empleo en Reynosa, trabajó en el área por casi tres décadas—mayormente para Zenith—después de asistir a la Universidad de Houston.

“Ví crecer a Reynosa de tres o cuatro plantas cuando llegué aquí en 1974 a las 150 plantas que tenemos ahora”, dijo Ramirez.

Ramirez dice que el conocimiento convencional acerca de las fábricas no es preciso. “Todos piensan que ellas explotan a la gente. Los que hemos trabajado en maquilas, sabemos que no es verdad”.

Refiriendose a la reciente tendencia de competencia global, Ramirez sin embargo acepta que, “Si China no hubiese abierto esa oportunidad, los salarios en México serían mucho mejor ahora”.

Es por ésta razón que—a pesar de algunas mejorías alcanzadas en las condiciones de trabajo y de vida—las clases pobre y trabajadora mexicana de la frontera todavía enfrentan muchos retos y un futuro incierto. En realidad en la siempre cambiante economía globlal, la incertidumbre se ha convertido en una norma.

Partidarios del intercambio comercial justo y de derechos de los trabajadores como Nuñez dicen que al mejorar las condiciones en China, las condiciones en México mejorarán. Así mismo, trabajando por mejores condiciones en México—aunque no salvará los trabajos perdidos en Galesburg Refrigeration Products—beneficiaría a los trabajadores.

Haciendo a las corporaciones estadunidenses reponsables por sus práticas y aumentando el estándar de los trabajadores a nivel mundial, afirman éstos partidarios que el desarrollo económico podría beneficiar a todos—en vez de sólo enriquecer las arcas corporativas y las élites locales.

Atanasio Martinez, quien migró hace trece años en busca de trabajo, todavía se pregunta si la decisión de dejar su hogar en Veracruz para trabajar en las maquiladoras fue correcta o no. Ganando solamente $290 dólares mensuales en la fábrica de sillas de ruedas su familia lucha día a día.

Cuando se le pregunta sobre la inminente mudanza de Maytag, Martinez tiene mucho que decir acerca de cómo las decisiones de las corporaciones tienen un gran impacto en las vidas de los trabajadores en Reynosa—y en Galesburg.

“Esta compañía, Maytag, que cierra definitivamente tiene un efecto devastador para aquellos que estaban trabajando allá [en Galesburg],” dijo.

“Estamos ahora”, continuó Martinez “viviendo en un período en donde la globalización es muy dificil y nos esta golpeando duro. Somos tanto seres humanos como trabajadores que debemos organizarnos porque lo que manda es el dinero. Creo que haremos mucho organizándonos nosotros mismos, estando unidos como trabajadores. Tiene que haber unidad, aislados no lograremos nada”.

El papel de los sindicatos en Reynosa

Herber Ramirez, el secretario de desarrollo económico y empleo en Reynosa, dice que las compañías se mudan a Reynosa en parte “porque el clima laboral es bueno”. Desde las protestas laborales en 1983, el movimiento laboral organizado ha estado relativamente pacífico, dijo Ramirez. María Prieto, directora de desarrollo industrial de la municipalidad dijo que los sindicatos “no quieren problemas” y que “no son un problema para las compañías”.

Así mismo, la Corporación de Desarrollo Económico de McAllen, la cual recluta corporaciones para Reynosa, escribe en su sitio del internet que: “el clima sindical laboral en Reynosa es muy favorable para la industria”.

Los 70.000 trabajadores de las maquiladoras de Reynosa estan representados por la Confederación de Trabajadores de México (CTM) o por sindicatos establecidos por cada compañía. La gran mayoría esta representada por la CTM que tiene tres líderes en Reynosa.

La CTM ha sido criticada en México y por sindicatos estadounidenses por proteger el estatus quo y los intereses de las corporaciones en vez de abogar por los derechos de los trabajadores.

Armando Zertuche, exsecretario de desarrollo económico y empleo, dice que debido a que la CTM ha sido por mucho tiempo parte de la estructura política establecida, ellos no abogan por los trabajadores. “Los trabajadores no se sienten representados por los sindicatos”, dijo. “Hay una mentalidad corporativa y mucha gente se beneficia de eso, viven de eso. Ayudan a los negocios, no buscan por mejoras [aún cuando] dicen que lo hacen”.

Aunque hay muchos sindicatos pequeños, más progresivos e independientes en México, éstos no han tenido mucho progreso en Reynosa.

Activistas laborales argumentan que muchas fuerzas conspiran contra la formación de sindicatos independientes. Arturo Solis, presidente de una organización de derechos humanos en Reynosa, dijo: “El empleado no tiene derecho de sindicalizarse libremente aquí. Han habido intentos de sindicalizarse libremente y enseguida son aplastados, [los organizadorers] despedidos, permitido que se vayan. Los ponen en listas negras y no pueden trabajar en ninguna otra maquila jamás. Después de eso es muy difícil conseguir trabajo y por eso los niveles de protesta de los trabajadores son tan bajos”.

Ed Kruegar, un activista social por décadas en Reynosa y del vecino Matamoras, dice que en años pasados, si se le pregunta a casi todos los trabajadores quién está oprimiendo sus vidas, en lugar de nombrar a la compañía, nombran al sindicato”. Kruegar añade sin embargo, que líderes sindicales han comenzado a apoyar a los trabajadores de alguna u otra manera.

Angel Rodríguez, el secretario general de uno de los tres sindicatos de la CTM en Reynosa, representa a cerca de 10,000 trabajadores, incluyendo trabajadores de Maytag. Rodríguez dijo: “tenemos un sólo propósito: representar a los trabajadores de manera digna y respetando los derechos humanos”. Su sindicato, dijo, proporciona ayuda con emergencias personales y familiares, problemas de vivienda y conflictos en el trabajo y con supervisores. Rodriguez añadió que su sindicato está construyendo un salón grande para eventos sociales para trabajadores de maquilas y campos atléticos de fútbol y volleyball al lado de los terrenos de Maytag.

Un crítico de la CTM, que pidió anónimidad, dijo que Rodriguez—a quien llaman “Tito”— trabaja por el interés de los dueños de las maquiladoras, no de los trabajadores. “Tito básicamente hace relaciones laborales para la administración”, dijo ésta persona.

Si los sindicatos en Reynosa trabajan o no por el interés de sus trajadores, no se puede negar que Rodriguez tiene un claro entendimiento de la situación de la fuerza laboral de Reynosa en el contexto de capitalismo globlal.

“La frontera mexicana es atractiva porque el costo de la fuerza laboral es más barato aquí [que en USA]”, dijo el líder sindical. “Si traes una compañía para acá tienes que protegerla. ¿Cómo puedes protegerla? Con una fuerza laboral que sea más accesible, no muy cara”.

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