Por los derechos humanos y laborales de los trabajadores de las maquiladoras
 
Inicio | CFO en los medios | English
   

Steelabor
Volúmen 67/Número 2 Primavera 2002

"Regrésennos a trabajar"
La explotación de trabajadores mexicanos por Alcoa es desafiada

Cuando Amador Tovar dijo a su jefe en la planta de Alcoa en Acuña, México, que los crecientes problemas de los trabajadores seguían sin resolverse y que ellos habían formado un comité de organización que se afiliaría con un sindicato en la Ciudad de México, el jefe no se inmutó.

"Yo los compro", dijo.

"Entonces formaremos un sindicato independiente", dijo Tovar a su supervisor.

El gerente de Alcoa quedó sorprendido, ni siquiera respondió. Pero pronto comenzaron los acosos. Tovar tiene 29 años de edad y había estado trabajando en la planta por más de ocho años. Él es uno de los 236 trabajadores que fueron despedidos por sus actividades sindicales.

Luego de ser despedido injustificadamente, la gerencia de la planta lo llamó para hacerle una oferta. Le ofrecieron una indemnización de $25 mil pesos, cerca de $2,800 dólares - mucho dinero considerando el salario promedio en la planta de $75 dólares semanales. Cuando el jefe hizo la oferta le advirtió a Tovar que lo pensara muchísimo antes de rechazarla. "Mañana, te irás sin nada", le amenazó.

Tovar ha estado sin trabajo desde hace siete meses. Cuando se le preguntó si se había arrepentido por no haber tomado el dinero, no dudó en responder.

"Queremos crear algo para el futuro de Acuña", dijo. "Tenemos que pensar en nuestros hijos y la vida que tendrán". De los 236 trabajadores de Alcoa originalmente despedidos, la mayoría no pudo continuar aguantando. Puestos en la lista negra de las maquiladoras, no pudieron mantener a sus familias. Ellos necesitaban la indemnización para sobrevivir. Sólo 31 quedan en la lucha para volver a sus trabajos.

Luchando por los derechos de los trabajadores

Amparo Reyes es una madre soltera de 40 años de edad, con dos hijos. Ella fue testigo de muchas injusticias por parte de los gerentes locales cuando trabajaba para Alcoa en la planta de Piedras Negras y se convirtió en miembro activo de un comité de trabajadores que se reunía con la gerencia buscando mejorar las condiciones de trabajo.

Reyes siempre se consideró una empleada fiel de Alcoa, eficiente y productiva, nunca faltaba al trabajo. Sus $75 dólares semanales eran el único ingreso de su familia. Su vida cambió radicalmente cuando asistió a una reunión con los gerentes de Acuña para tratar algunos asuntos que su comité quería resolver. Poco después de que regresó a su trabajo en Piedras Negras, ella fue víctima de una tremenda represión.

"Nunca he estado presa", dijo Reyes, "pero trabajar en esa planta fue peor que estar en la cárcel". Ella era una operadora experimentada. La gerencia la sacó de su posición y la pasó de un trabajo a otro con el propósito de demostrar que no era una trabajadora competente.

"Estaban tratando de forzarme a renunciar", dijo. Luego de rehusar renunciar voluntariamente, Alcoa la despidió. Ella no puede conseguir trabajo. Con lágrimas en los ojos cuenta como su hijo mayor tuvo que dejar la escuela porque ella no tenía dinero para pagarla.

USWA se une a la causa

Tovar, Reyes y Carlos Briones, secretario general del local sindical en Piedras Negras con 1,740 miembros, viajaron a Pittsburgh para asistir a la reunión de accionistas de Alcoa donde el liderazgo del USWA se le unió para apoyarlos en su causa, en una muestra de Solidaridad internacional.

Varios cientos de activistas sindicales y partidarios de la causa se reunieron en las afueras de la reunión anual de Alcoa en el centro de Pittsburgh donde el Vicepresidente Internacional Andrew Palm se estaba reuniendo con altos funcionarios de Alcoa en un intento por resolver los problemas.

"Queremos que todos los trabajadores despedidos sean regresados a sus trabajos", dijo Palm. "Nuestro sindicato debe tomar un papel de liderazgo en la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores en todos los países. Si permitimos que las corporaciones globales opriman a los trabajadores en otras naciones, eso se volverá en nuestra contra en futuras negociaciones para nuestros miembros en Estados Unidos y Canadá. Si queremos mantener un alto nivel para nuestros miembros, tenemos que luchar por todos los trabajadores de las corporaciones globales".

Finalmente, una delegación fue invitada para dirigirse a los accionistas. Tovar, Reyes, Briones, el Vicepresidente Palm y Gerald Fernández, Asistente del Presidente de USWA para Asuntos Internacionales, entraron al edificio entre las porras de cientos de partidarios.

El CEO de Alcoa Alain Belda estaba en el podio cuando el grupo hizo su entrada. Él preguntó si alguien más tenía algo que decir. Carlos Briones alzó su mano y Belda lo ignoró dando por terminada la reunión.

La estratagema de Alcoa

"Esto es una trampa", se enfureció Fernández buscando ser reconocido. Inmediatamente después, algunos altos funcionarios convocaron a una sesión privada con los trabajadores mexicanos, Palm y Fernández, quienes narraron con mucha pasión los apuros de los trabajadores mexicanos. Belda afirmó no saber nada de los problemas de los trabajadores en México.

"Le hemos enviado 20 cartas explicándole nuestros problemas", dijo Carlos Briones a Belda. "Mejor averigüe quien le está leyendo su correspondencia".

La reunión terminó sin ningún compromiso por parte de la compañía, pero representó un progreso para los trabajadores.

"Logramos llamar la atención de Alcoa", dijo el Vicepresidente Palm. "Esperamos que la gerencia alta investigue las condiciones de trabajo y la forma en que ellos manejan sus plantas en México. Nuestro sindicato continuará apoyando a estos trabajadores hasta que todos sean reinstalados en sus trabajos y los derechos de todos los trabajadores de Alcoa sean respetados".

Traducción cortesía de Zoraida Ossa y Ricardo Hernández, AFSC.

Ir arriba