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Comité Fronterizo Por los derechos humanos y laborales de los trabajadores de las maquiladoras |
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AFSC TAO Newsletter Lluvia, lodo y gente Por Tom West, Coodrinador de ATCF
Trece de nosotros salimos el sábado en la mañana bajo un cielo nublado y nos dirigimos hacia Nuevo Laredo, México. Estabamos participando en una de las delegaciones que visitan la frontera de Austin Tan Cerca de la Frontera (ATCF) y estabamos deseosos de experimentar la realidad de la economía global a lo largo de la frontera Texas-México. Un lluvioso almuerzo bajo el techo de una parada presagió el diluvio que venía. Rápidamente encontramos nuestro motel ese sábado por la tarde y nos registramos. Un delegado de aguda vista vió el hotel donde el Comité Fronterizo de Obrer@s (CFO) realizaba un taller sobre derechos humanos para mujeres, a sólo unas cuadras del motel. Nos sentamos en el salón de reuniones el cual estaba lleno de notas y dibujos de la reunión, mientras que la gente del CFO terminaba su comida al final del pasillo. Un trabajador de Alcoa Piedras Negras se nos unió y nos puso al día en sus esfuerzos por formar un sindicato independiente. Nos reunimos con las mujeres, cerca de una docena más o menos, provenientes de varias ciudades y escuchamos acerca de su trabajo. Durante la discusión, una mujer habló de una situación de acoso sexual que le era familiar. Nos mostraron un rápido socio-drama demostrándonos cómo eso se podría manejar. La hora de terminar llegó y nos dirigimos a una gran cena. Buena comida, buena música y baile, se convirtió en un gran evento social. Nos regresamos a nuestro motel para acostarnos temprano sin darnos cuenta de lo que el cielo había planeado para nosotros y para todo Nuevo Laredo. La mañana llegó engañosamente callada y gris. Lluvia, lluvia y más lluvia cayó fuertemente durante esa noche. Mis pies sintieron que el piso estaba inundado cuando me levanté para checar como estaba la cosa. Salimos a desayunar y descubrimos lo extenso de nuestro predicamento.... ¡Nuevo Laredo estaba inundado! Por fín conseguimos desayuno en el mercado S, un gran Wal-Mart al estilo del oeste con un restaurancillo. Nos hicieron huevos, queso, frijoles y tortillas. Agua caliente mezclada con Nescafé y jugo de naranja saciaron nuestra sed. Okay, sabía como el puesto de comida dentro de Target, pero nos dió la oportunidad de checar precios y pensar en lo que íbamos a hacer luego debido a la lluvia. Un guardia de seguridad cuestionó a uno de los delegados cuando anotaba precios para su artículo de prensa. Todavía no estamos seguros porque lo hizo. Salimos a hacer un recorrido de las maquiladoras con Juanita López de Piedras Negras y Alicia de Nuevo Laredo. Paramos en la casa de una familia por tamales de Veracruz, y fuímos a la colonia donde Juan Pablo había abierto un salón de belleza unisex en una calle pavimentada. Juan Pablo ha estado con el CFO por ocho años y fue un trabajador y líder en las maquiladoras textiles de Piedras Negras. Desde entonces ha organizado en Nuevo Laredo, y hecho cortes de cabello. Él nos habló de su trabajo pero tuvo que dejarnos por un rato cuando un jovencito llegó a cortarse el pelo, al parecer sin perturbarse por la decena de gringos metidos en la pequeña estética portando cámaras, libretas y grabadoras. Hicimos planes para reunirnos de nuevo con Juan en el motel. Nuevo Laredo estaba lleno y congestionado con tráfico. Algunas calles estaban repletas de carros dañados o de otros con tan poca suerte que cayeron en pozos o drenajes abiertos en las inundadas calles. Maniobramos hacia el hotel para continuar nuestra conversación. Metidos en el motel, Juanita, Alicia y Juan Pablo pasaron algunas horas compartiendo con nosotros sus trabajos, vidas, historias, y esperanzas. Nos explicaron los elementos del estilo de su trabajo organizativo, sus conocimiento de las leyes laborales y sus experiencias al aplicarlas. Nos actualizaron en sus más recientes acciones. Nos explicaron el costo de vida, salarios y deducciones en sus pagos. Nos volvieron a contar experiencias personales en las maquiladora, con frecuencia mostrando algo de las emociones que acompañan esas poderosas experiencias. También les preguntamos qué los motivaba, qué los hacía continuar. Alimentados con refrescos, galletas y algunos minutos de descanso, hablamos por cerca de tres horas hasta que Juanita tuvo que irse para Piedras Negras. Ella expresó descontento por las dos horas y media de viaje en autobús que le esperaban, y de la preponderancia de hombres a bordo del mismo, provenientes de otros lugares y en ruta hacia nuevos lugares al norte. Me conmovió que ella tenía que soportar eso para reunirse con nosotros. Juanita López es una voluntaria que continua entregando su vida para crear justicia en los lugares de trabajo y convirtiendo la fé de los trabajadores mexicanos en el futuro. Juan Pablo nos dirigió a un puesto de tacos con mesitas en una pequeña plaza. No habíamos podido ir a las colonias como estaba planeado, comprendiendo lo que decían nuestros anfitriones de que las calles debían estar imposibles de caminar. Los trabajadores a los que habíamos planeado visitar tenían sus propios problemas también ese día, y una decena de enlodados gringos merodeando en sus casas (si hubíesemos podido ir) ¡no hubiera estado bien! Pero gente buena y charlas animadas, con sopa caliente y tacos, son buenos para una conversación divertida en una noche cálida. Nuestro traductor, Howard Hawhee, nos dijo lo que muchos creen es la historia más graciosa del "momento más vergonzoso" de todos los tiempos. Llevénlo a comer tacos y podrán escucharlo, ¡pero procuren no tener comida en la boca cuando termine de contarlo! A la mañana siguiente hicimos el esfuerzo de recorrer algunas colonias. La lluvia fuerte había cesado y sólo llovía a ratos. Alrededor de las afueras de Nuevo Laredo la gente caminaba en medio de enlodadas calles y por las aceras para proseguir con sus rutinas. Grupos de personas paleaban y barrían los desagües. Carros y camiones rociaban una fina capa de lodo cuando pasaban, y las maquiladoras producían profusamente el fruto de su trabajo. Tuvimos que limitar nuestro recorrido a calles pavimentadas, parando cuando las calles sin pavimentar parecían lodazales. Regresamos al resturante donde Juan Pablo y Alicia tuvieron un ratito para reflexionar con nosotros mientras tomábamos café y comíamos demasiados sandwiches tostados con queso y frijoles. Pedimos seis, ¡pero nos dieron seis platos con un total de 24! Con los estómagos llenos de queso, frijoles, pan, pastelillos, sodas, café y jugo, nos acomodamos para nuestro viaje de regreso a Austin. El tiempo que duró el viaje lo aprovechamos para continuar discusiones acerca de estos asuntos del libre comercio, los derechos, la dignidad, la democracia, y de las luchas humanas que estamos aprendiendo. Fue también un gran momento para hacer amistades duraderas que comparten intereses comunes y el deseo de ver un mundo mejor. Aún cuando la lluvia hizo el viaje un poco frustrante a ratos, tuvimos la oportunidad de mirar bien a una ciudad explotando bajo el estrés de un sistema de explotación máxima y que devuelve sólo un mínimo a la sociedad que alimenta sus motores. El clima sirvió para realzar esta ciudad repleta de gente, carros, producción y lodo. |
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www.cfomaquiladoras.org es producido en colaboración con el Comité Fronterizo de Obrer@s (CFO) |
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