![]() |
Comité Fronterizo Por los derechos humanos y laborales de los trabajadores de las maquiladoras |
|
||
|
|
|||||||||||||||
Hacia la paz y la justicia Una puntada a la vez En la Maquiladora Dignidad y Justicia, las trabajadoras están aprendiendo a ser propietarias Por Willie Colón Reyes
Las paredes amarillo brillante recién pintadas del local de tabicones empequeñecen las seis anticuadas máquinas de coser localizadas en una de las esquinas. El almacén es sin lugar a dudas demasiado grande para sus actuales ocupantes. Pero todo ese espacio extra muestra en cierta forma un cauteloso optimismo. La capacidad de duplicar o triplicar el número de máquinas de coser si más trabajadoras se llegasen a contratar (o para cuando ojala eso suceda) es una atracción muy tentadora para lograr el éxito de la Maquiladora Dignidad y Justicia , compañía apoyada por AFSC. Con base en Piedras Negras, México, la compañía de manufactura de ropa a pequeña escala hace camisetas y bolsas de tela de algodón orgánico al mayoreo. Esto es algo raro en éste pueblo de la frontera: una cooperativa propiedad de las trabajadoras comenzada por un grupo de empleadas de maquiladoras luego de ser despedidas o terminadas por compañías manufactureras del vestido. (Maquiladoras son compañías de propiedad extranjera a lo largo de la frontera México-USA., la mayoría subsidiarias de compañías estadounidenses). Terreno traicionero
Ahora en su segundo año de funcionamiento, la compañía esta tratando de navegar el traicionero terreno que toda pequeña nueva empresa atraviesa, incluyendo control de costos, aumentar la producción sin sacrificar la calidad, y conseguir nuevos clientes. Luego esta la lucha por cambiar la mentalidad de las trabajadoras/dueñas de la compañía para que en realidad crean que ellas están en control-y que acepten el tiempo extra y el esfuerzo que eso significa. "Hay todavía una percepción entre las trabajadoras que ellas solo son empleadas", observa Ricardo Hernández, director del Programa de la Frontera México- Estados Unidos de AFSC, quién ha trabajado muy de cerca con Dignidad y Justicia desde sus comienzos. "Ellas quieren hacer el trabajo e irse a la casa sin tener que asistir a reuniones después del trabajo para hablar, por ejemplo, acerca de asuntos de importación/exportación. No están acostumbradas a ser las dueñas y lo que eso significa". Falsas acusacionesDignidad y Justicia fue inaugurada en abril del 2004 con la ayuda del Comité Fronterizo de Obrer@s (CFO), una organización socia de AFSC por muchísimo tiempo. El CFO organiza y educa a los trabajadores acerca de sus derechos humanos y laborales. Es dueño parcial de Dignidad y Justicia y también comparte espacio de oficina con la compañía.
Para el CFO, ayudar a la novata compañía a arrancar fue, en parte, un marcado repudio a hirientes y falsas acusaciones. "Cuando comenzamos la maquiladora D&J, dimos una prueba en contra de las acusaciones hechas por sindicatos aliados de las maquiladoras y por funcionarios del gobierno que el CFO era una marioneta de los gringos que estaba tratando de desestabilizar la fuerza laboral y enviar los trabajos a otra parte", dijo Julia Quiñonez, la energética coordinadora del CFO. "¿Cómo pueden decir eso? Somos mexicanas, no queremos que los trabajos se vayan". El apoyo del CFO a Dignidad y Justicia esta muy en línea con sus esfuerzos de empoderar a los trabajadores. Su trabajo claramente amenaza el estatus quo en Piedras Negras y las otras cinco ciudades fronterizas mexicanas donde el CFO funciona. "El conocimiento es poder", dijo Julia. "Con nuestro trabajo, vemos como los trabajadores se vuelven más conscientes de sus derechos y de su poder". Corriendo el riesgoDignidad y Justicia tiene también un socio y parte propietario en los Estados Unidos, North Country Fair Trade, el cual tiene su base en Minneapolis, Minnesota. Este grupo es quién hace el mercadeo de los productos y proporciona la materia prima y el equipo. Debido a su estructura legal bajo las reglas oficiales de la industria maquiladora, Dignidad y Justicia exporta sus camisetas y bolsas de manta a los Estados Unidos.
Becky Flory, una simpatizante de North Country, esta comprometida a ayudar al éxito de Dignidad y Justicia. Sin embargo, ella reconoce que la compañía esta apenas comenzando y que sus trabajadoras/dueñas están corriendo un riesgo. "Esto no es caridad-esto es su manera de subsistencia. Las trabajadoras tiene que alimentar a sus familias", dijo Becky. Al momento, las finanzas de la compañía están apretadas. Las ventas de Dignidad y Justicia durante su primer año de funcionamiento estuvieron cerca de los $US4,000-no lo suficiente para estar a flote. Durante varias semanas no hubo producción y algunas cuantas donaciones ayudaron a cubrir algunos gastos de operación. Actualmente la compañía paga a las trabajadoras el equivalente a $50 dólares semanales, el salario que la mayoría de las maquiladoras paga. El objetivo es aumentar el pago al equivalente de $100 dólares semanales. La compañía también espera diversificar sus productos para incluir sudaderas, uniformes de escuela y jeans y, replicar su modelo de empresa a otras ciudades fronterizas. El mercado de comercio justo
El éxito de Dignidad y Justicia podría depender del nivel de interés en los bienes de comercio justo. "El movimiento por un comercio justo esta creciendo en los Estados Unidos, pero hemos visto que muchos que abogan por ésta causa, aunque les encanta la idea del comercio justo, no compran productos de comercio justo", dijo Becky. North Country esta abordando principalmente a colegas, iglesias y grupos comunitarios que podrían estar atraídos no solo por los productos sino hacia la filosofía de comercio justo, que incluye salarios justos y condiciones de trabajo saludables para los productores, la sustentabilidad ambiental y la educación al consumidor. ¿Y cómo puede la gente en Estados Unidos apoyar a Dignidad y Justicia? "Ayudándoles a conseguir más pedidos," dijo Becky, "sería la forma más clara de mostrar respeto".
Willie Colón Reyes es el editor de la revista AFSC Acción Quákera. Perfil de trabajadora/dueña:
Por más de siete años, Ana Patricia de Luna Duarte sostuvo a sus tres hijos ensamblando partes de coches en Macoelmex, una maquiladora subsidiaria del gigante del aluminio Alcoa en USA. Paty era una coordinadora en la fábrica y tenía un excelente record de trabajo. Cuando la compañía comenzó a rebajar los salarios y beneficios, los empleados hicieron un paro laboral espontáneo. Como represalia y a manera de enviar un mensaje a los trabajadores, Macoelmex despidió a 22 empleados-incluyendo a Paty-en Febrero del 2005. La situación de Paty era especialmente terrible debido a que uno de sus hijos tiene una incapacidad que requiere terapia física y comida y suplementos especiales. Paty no solamente perdió su modo de vida, sino que como resultado de ser injustamente asociada con el paro laboral, ella descubrió que la había puesto en la lista negra. "Busqué trabajo en otras fábricas pero siempre me cerraban las puertas", dijo ella. Algunos de los amigos de Paty eran voluntarios del Comité Fronterizo de Obrer@s (CFO), una organización socia de AFSC por mucho tiempo y es allí donde ella fue a pedir ayuda. Ella es ahora una de las trabajadoras/dueñas de Maquiladora Dignidad y Justicia compañía apoyada por el CFO, una manufacturera de ropa a pequeña escala con base en Piedras Negras, México. Para Paty, no hay comparación entre Dignidad y Justicia y la compañía donde trabajó antes. "En Macoelmex no hay justicia," dijo ella. "En Dignidad y Justicia, trabajamos bien, en armonía. Cada una de nosotras tenemos una voz que cuenta. Me siento calmada trabajando allí ". |
|||||||||||||||
www.cfomaquiladoras.org es producido en colaboración con el Comité Fronterizo de Obrer@s (CFO) |
|||||||||||||||