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Comité Fronterizo Por los derechos humanos y laborales de los trabajadores de las maquiladoras |
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New Hampshire Business Review Los mexicanos necesitan salarios justos, no solo mochilas Por Arnie Alpert Ciudad Acuña, una ciudad mexicana en la frontera de Texas tiene una base industrial por la que líderes municipales de New Hampshire se morirían, sesenta fábricas emplean a cientos de miles de trabajadores. Sin embargo, las escuelas son tan pobres que los niños de Acuña dependen de suministros escolares básicos de los graduados de la Preparatoria Condal, quienes comenzaron un club llamado “Mochilas para México”. “Las escuelas son chozas hechas de cartón que no conducen a la educación”, dijo Adar Cohen un residente de Peterborough y estudiante del segundo año del Colegio Wheaton, al Keene Sentinel (6 de abril, 2002). “Muchos de los niños ni siquiera han tenido un lápiz”. Los empleadores de Acuña no son cualquier compañía. El más grande empleador es Alcoa Fujikura, una división de la compañía Alcoa con sede principal en Pittsburgh, cuyas plantas en Acuña y la cercana Piedras Negras hacen sistemas eléctricos para motores automotrices. Las plantas, conocidas como maquiladoras son limpias, modernas y quizás tan productivas como las fábricas de fibra óptica que Alcoa Fujikura tiene en Belmont, NH. Pero a trabajadores para compañías como Alcoa, GE, Allied Signal y otras les pagan tan poquito que viven en casuchas hechas de cartón, bloques de cemento, metal corrugado, pedazos de madera o cualquier material que puedan conseguir. No tienen agua potable y la mitad de las casas no tienen sanitarios. Un artículo del New York Times (Feb. 14, 2001) describió los vecindarios como “calles polvorientas con basura putrefacta y charcos de aguas negras”. Cuando visité Acuña hace dos años, una trabajadora de Alcoa llamada Cristina me mostró sus comprobantes de pago. Ella estaba trabajando 50 horas a la semana por 472 pesos, en esa época con un valor de cerca de $52. Aún cuando $1.04 la hora pudiera alcanzar un poquito más en México que en New Hampshire, el costo de vida esta fuera del alcance de los trabajadores de Alcoa. La Dra. Ruth Rosenbaum del Centro para Reflexión, Educación y Acción en Hartford, Conneticut, estudia los salarios y costo de vida en comunidades cercanas a la frontera estadounidense. Ella dice que alguien con el nivel de salario de Cristina tendría que trabajar más de siete horas para comprar un par de tenis barato para niños y casi cinco horas para comprar un par de pantalones para un niño. “El salario que las maquiladoras le pagan a los trabajadores por una semana de trabajo no les permite satisfacer las necesidades básicas humanas de nutrición de sus familias, vivienda, ropa y productos que no se consumen”, dijo Rosenbaum. Cuando el Tratado de Libre Comercio de Norte América estuvo en consideración en 1993, los críticos del TLCAN sacaron a relucir los bajos salarios y condiciones miserables de vida de los trabajadores. Los impulsores del tratado dijeron que el aumento del comercio a su vez aumentaría y mejoraría las condiciones al sur de la frontera. Ocho años de experiencia han demostrado el error de los impulsadores del TLCAN. De acuerdo a una encuesta realizada por el Comité Fronterizo de Obreras, una organización de base que promueve sindicatos democráticos y los derechos de los trabajadores, los salarios reales han decaído desde que se puso en efecto el TLCAN. El comercio ha aumentado, los trabajos continúan fluyendo al sur pero los mexicanos han visto muy pocos beneficios. Con compañías como Alcoa que pagan impuestos tan bajos ciudades como Acuña tienen muy poco para gastar en servicios esenciales como pavimentación de calles, agua potable y escuelas. El presupuesto de la ciudad en el 2000 era de sólo 9 millones de dólares. Con una población de 150,000 corresponden sólo 60 dólares por persona. Como contraste Manchester, una ciudad comparable en tamaño gasta cerca de 850 dólares por cada residente. Los trabajadores de Acuña se defienden. De hecho en una ciudad sin sindicato formal, los trabajadores de Alcoa han tomado acción colectiva varias veces para protestar los bajos salarios y las pobres condiciones de trabajo. Con la ayuda del Comité de Servicio de los Amigos, ellos han asistido a la reunión de accionistas de la compañía y se han reunido con los más altos ejecutivos logrando algunas mejorías. Pero la compañía continúa resistiéndose a salarios suficientes para que los padres puedan comprar suministros escolares básicos para sus hijos. Los trabajadores que han hablado defendiendo sus derechos han sido despedidos y puestos en listas negras. En la cercana Piedras Negras donde trabajadores asociados con el CFO sacaron de sus posiciones a líderes sindicales corruptos en una elección democrática, Alcoa junto con la vieja guardia han conspirado para que los nuevos líderes no tengan poder. Mientras tanto, Alcoa Fujikura esta construyendo una nueva fábrica en Nicaragua, donde los salarios son todavía más bajos. La ayuda proporcionada por el proyecto Mochilas para México es una fuente de esperanza. Después de todo toma 12 horas de trabajo para juntar suficiente dinero para comprar una mochila, aproximadamente cuatro horas para llenar esa mochila con un cuaderno y lápices. Una vez que hayan pagado por comida y otras necesidades, de todas maneras no queda nada en el bolsillo de la familia para comprar suministros escolares. Los trabajadores mexicanos necesitan ganar un salario de subsistencia por su trabajo y las comunidades necesitan impuestos suficientes para pagar por sus escuelas, eso se hace aquí. _______________ Arnie Alpert, Coordinador de Programa de New Hampshire para el Comité de Servicio de los Amigos Americanos, visito Ciudad Acuña y Piedras Negras en el 2000.
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