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Univision.com Obreros de 'maquilas' buscan justicia Por
Judith Torrea
AUSTIN, Texas - Cruzar la frontera que separa México de Estados Unidos es la única esperanza para los trabajadores de las maquiladoras que quieren pedir cuentas a sus jefes. Piden mejores condiciones
laborales La otra cara de los vehículos de Ford o las lujosas motocicletas Harley-Davison -clientes de la empresa Alcoa, que provee conexiones eléctricas para el motor- se encuentra en trabajadores como Guillermo Fernández. Vivir entre el polvo del desierto, sin prestaciones y ahora sin trabajo -por haber querido demandar un futuro digno para sus compañeros- es la odisea cotidiana a la que se enfrentan los trabajadores de esta empresa ensambladora, de capital estadounidense y japonés. "Queremos dejar de ser invisibles. Invisibles en México, invisibles en Estados Unidos. Los gerentes en Piedras Negras no nos escuchan. Ahora queremos que los de este país sepan con nuestro testimonio lo que está ocurriendo", expresó Fernández a Univision.com, quien es padre de tres hijos y nació hace 40 años en Nava, Coahuila, en México. De gira por todo
el país Acudir a las reuniones de los accionistas de Alcoa y socios de esta compañía. Protestas en las oficinas de la empresa. Esta es la nueva estrategia, que en México se apoya con una demanda laboral por despido injustificado. "Es importante la unión entre los trabajadores de los dos lados de la frontera. La globalización no es solo la posibilidad que existe de cruzar el capital, sino de la gente. Las compañías estadounidenses tienen que comprender que si están en suelo extranjero deberán respetar la ley laboral de México", señaló Josefina Castillo, coordinadora de AFSC en Texas, Oklahoma y Arkansas. El apoyo de LULAC
"Esta compañía americana se fue a México y está haciendo millones de dólares con el sudor del pobre mexicano. Están violando los derechos de los trabajadores, y LULAC nació para que hubiera justicia y dignidad, por eso estamos con ellos", afirmó Rosa Rosales, vicepresidenta de LULAC en el suroeste de Estados Unidos. El 3 de octubre de este año la Planta 2 de Alcoa en Piedras Negras (México, frontera con Eagle Pass, Texas) despidió a 20 trabajadores. La compañía la mitad de la liquidación que les corresponde según la ley laboral mexicana. Los afectados habían tratado de formar un sindicato independiente al oficial en la maquiladora (La Confederación de Trabajadores Mexicanos o CTM). "Este sindicato, el CTM, se ha identificado más con la gerencia que con los trabajadores. Incluso, negociaron salarios más bajos, menos beneficios, sin haber consultado al resto de los trabajadores", señaló Greg Norman, coordinador de Austin Tan Cerca de la Frontera. Este grupo de apoyo a los trabajadores de las maquiladoras, con base en la capital texana, organiza viajes solidarios de ciudadanos estaounidenses a esa otra realidad de los artífices de los productos que se consumen en el lado norte de la frontera. Descubrir las casas "aclimáticas", como gusta llamar Fernández a su hogar, es uno de los descubrimientos de los que viven en el país de las grandes superficies comerciales. Es decir, por el invierno son heladoras. Y por el verano, son el infierno. "Uno para tener una casa debe de trabajar muy duro. Llevo ocho años intentando terminar mi casa, que construyo con bloque, pero es más difícil si nos mutilan los contratos", dijo Fernández. En estas condiciones de vida diaria, ir a la maquiladora -un edificio de firmes estructuras, aire acondicionado y calefación, en calles pavimentadas y con jardines- es casi un alivio. Todo hasta que se presentan injusticias. "Con el nuevo contrato impuesto, las señoras embarazadas tienen que trabajar hasta el mismo día del parto. Son trabajos duros, todo el día de pie. Antes, podían tomar la incapacidad 40 días antes del parto", explicó Fernández. La maquiladora,
un alivio... Estos bonos, que los trabajadores suman a su salario semanal, sirven para completar salarios que oscilan entre los 450 pesos mexicanos por semana (unos 50 dólares) y los 550, en una ciudad, Piedras Negras, que vive al ritmo estadounidense. En Estados Unidos, trabajadores semejantes ganan entre 10 y 20 dólares la hora. "Estos cambios, que ya tienen cerca de un año, se negociaron a espalda de los trabajadores y de ahí surgió la inconformidad de los obreros. Demandamos la reinstalación en nuestros puestos laborales y que se nos permita organizar un sindicato que represente los intereses de los obreros", añadió Fernández. En Estados Unidos esperan ser escuchados. Por lo pronto, Joka San Martin, gerente de Alcoa Fujikura en el sur de Estados Unidos, se negó el viernes a recibirlos. Ni ninguno de sus asistentes, en la oficina de San Antonio, Texas. "Mandaremos por correo nuestras demandas. Hemos gritado justicia y seguro que nos ha escuchado", afirmó Fernández. Tampoco Alcoa Fujikura -que en sus plantas de Piedras Negras y Acuña, México, tienen trabajando a 14 mil empleados- quiso realizar ninguna declaración a Univision.com. "Lo más importante es que en esta lucha no estamos solos. Son decenas los grupos que nos apoyan. Estamos haciendo presión a los gerentes en Estados Unidos y no nos vamos a rendir", dijo Fernández. Ir arriba |