Por los derechos humanos y laborales de los trabajadores de las maquiladoras
 
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Zócalo – Piedras Negras, México
Domingo 23 de mayo de 2004

Maquiladoras: El desencanto
Piedras Negras ha perdido del 2000 al mes de abril del 2004 dos mil 628 plazas

Por Abdel Robles

Cientos de trabajadores esperan días pesados. Durante el almuerzo en la planta uno de Macoelmex la plática es en torno al despido masivo que se avecina.

Antes de que llegaran los guardias a ahuyentar a los reporteros, los empleados aseguran que aún no se les informa quiénes tendrán que dejar la empresa.

Para Jorge, que pide no revelar sus apellidos, las manecillas del reloj parecen detenidas. El día se le hace largo sólo de pensar que de un momento a otro puede quedarse sin empleo. Tiene más de cinco años trabajando en la planta, pero para él no es garantía de que pueda permanecer en la plantilla de trabajadores.

El es de Huauchinango, un pueblito de Durango. Y llegó a esta frontera hace casi diez años con el derecho a ilusionarse por una vida más próspera a la que tenía. En una ciudad que le apostó al empleo y sólo al empleo para salir adelante. La oferta de la industria maquiladora de capital extranjero que era sólo el principio del desarrollo prometido por el progreso. La modernidad que se instalaba en Piedras Negras y había que abandonar el arado para subirse al camión. La oferta siempre fue tan tentadora que decenas de personas emigraron como él con una mano adelante y otra atrás; para conocer aunque fuera el resplandor de las luces emblemáticas de la modernidad.

Jorge que es operador de producción en la maquiladora, teme salir en el próximo recorte de personal y ya piensa en cómo reubicarse en otra empresa. El sabe que el jefe de la familia es el último en rendirse.

“A veces soldo alguna bicicleta en el barrio, a veces arreglo algo para ganarme diez, veinte pesos…pero no siempre sale trabajo”, dice Jorge, consciente de que con sus trabajos no puede sacar a su familia adelante.

Plantas Golondrinas
En el neoliberalismo, los límites del lucro no existen. Y el capital se puede mudar a cualquier parte del planeta siempre y cuando le sea más redituable.

En países como China, que apenas abrió sus puertas a la globalización comercial, el costo hora-hombre de producción manufacturera es de entre 25 y 50 centavos de dólar, mientras en México, tomando como base el salario de la frontera, el pago supera los 50 centavos la hora.

La globalización probó hace casi 40 años en el tercer mundo y fue Piedras Negras una especie de laboratorio que ahora se repite en otros países de Sudamérica. El único valor agregado de México a los productos era el trabajo de sus obreros.

A tres décadas del establecimiento de la primera maquiladora, sólo 2 por ciento de los insumos son de procedencia mexicana, lo que facilita la emigración de las empresas a otras naciones al carecer de candados en forma de materia prima nacional.

México nunca se convirtió en exportador de tecnologías de punta –algo que sí ocurrió en Taiwán y Corea- y la ventaja competitiva se mantuvo en la apuesta eterna de los salarios bajos, más atractivos aún en cada devaluación, sin que la calidad de vida de los obreros mejorara paulatinamente.

Piedras Negras ha perdido del 2000 al mes de abril del 2004 dos mil 628 plazas.

Mil desempleados: esta de la fregada
Los políticos mexicanos jamás crearon una dependencia gubernamental encargada de los asuntos relacionados con la industria maquiladora de capital extranjero. Y es por eso que en Piedras Negras el Comité Fronterizo de Obreros se dice la abanderada para llevar a cabo esa tarea.

Por años, no sólo los promotores del proyecto maquilador, sino también el grueso de la iniciativa privada presentaron el modelo como panacea económica de la frontera norte.

Esta ciudad llegó a mantenerse en los primeros lugares en generación de fuentes de empleo, según las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, Geografía e Historia. Sin embargo, lo moderno cambia constantemente. Al parecer, todo indica que el modelo maquilador en Piedras Negras comenzó desde hace algunos años a cerrar su ciclo natural.

Actualmente la situación para los cientos de obreros es desalentadora. “Está de la fregada, no hay otra palabra”, suelta Jorge sin cortapisas.

¿Qué son las maquiladoras?
En pocas palabras podemos decir que las maquiladoras: son empresas que mayoritariamente ensamblan elementos que se le utilizarán en el proceso productivo de otras compañías.

Casi en su totalidad, los productos que se obtienen semielaborados o terminados se regresan a su país de origen con un pago especial de impuestos.

En la maquila se especializa la mano de obra en el ensamble de determinados productos, sobre el ramo electrónico, automotriz y de confección de prendas de vestir.

Mediante la adecuación de franquicias fiscales y aduanales para la importación de materia prima y la reexportación de los productos elaborados o semielaborados se permitió la transferencia a México de centros de producción industrias estadounidenses, afirmando el Gobierno mexicano que con este programa se impulsaría la industrialización de la frontera norte, pues teóricamente muchas industrias mexicanas se desplazarían a esa área para abastecer las necesidades de insumos de las industrias maquiladoras.

No ocurrió ese proceso de integración, pero gracias a las maquiladoras se abarataron los costos de producción ya que en los países industrializados la mano de obra intensiva no es tan abundante y además los trabajadores reciben salarios muy superiores por desarrollar un trabajo similar al que se realiza en México. La presencia de las maquiladoras en la frontera norte promovió una integración económica de la franja fronteriza en torno a la utilización de la mano de obra intensiva.

 

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