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Comité Fronterizo Por los derechos humanos y laborales de los trabajadores de las maquiladoras |
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Trabajadores de maquiladoras le dicen a Calvin Klein que se haga a un lado En marzo 2002, por segunda vez en su vida, una trabajadora mexicana de maquiladora y madre soltera llamada Amparo fue despedida por organizar. Ella fue una de los 956 trabajadores que insistieron en ejercer su derecho de elegir representantes sindicales democráticamente, a través del voto. Y fue una de los 26 trabajadores que la administración despidió por ayudar a organizar la rebelión para votar. Amparo habló por parte de muchos trabajadores cuando habló de la situación en Piedras Negras, “Nosotros los trabajadores somos la riqueza de los ricos, sin nosotros no pueden hacerse ricos. Ellos usan nuestras manos, nuestras vidas… para obtener ganancias. Nos dejan enfermos y en la miseria”. Piedras Negras ha sido sede de manufactureras de ropa por años. En 1978, Galey & Lord con sede principal en USA abrió Dimmit Industries, la cual hacía pantalones para Levi’s, Liz Claiborne, Polo, y Calvin Klein. Cuando cerraron en Agosto 2001, los salarios cayeron de $120 a $31 semanales. Estudios de mercadeo corroboraron lo que Amparo decía sobre donde iba el dinero. En la industria de la moda, por ejemplo, cuando un consumidor estadounidense compra un par de jeans por $30, la tienda se gana $15, la marca se gana $10.80, y la manufacturera se gana $4.20, de lo cual le paga al trabajador de producción $1.00. Amparo era una organizadora voluntaria para el Comité Fronterizo de Obreras o CFO, una organización de base de la frontera que ha trabajado durante 24 años para mejorar el sistema de las maquiladoras y promocionar derechos humanos y laborales. Ellos tienen un buen grupo de trabajadores inteligentes e informados que conocen sus derechos y que pueden mirar a los ojos a los ejecutivos en jefe (CEO por sus siglas en inglés) en Pittsburgh y exigir ser “tratados con el debido respeto que merece un ser humano, no menos”. El trabajo organizativo del CFO ha logrado muchos éxitos. Sin embargo, una consecuencia clara ha sido que los empleadores se han unido para poner en listas negras a los activistas. Consecuentemente, la comunidad del CFO ha querido incubar pequeñas empresas, propiedad de los trabajadores para emplear a activistas tachados como personas problemáticas. Trabajadores despedidos que recibieron indemnizaciones legales obtuvieron capital para abrir sus propias empresas —un salón de belleza y una tortillería. Pero nada pasaba a larga escala hasta que por una serie de coincidencias, el CFO y North Country Fair Trade (NCFT) se reunieron en el verano de 2003.
NCFT es una pequeña compañía distribuidora comprometida a mejorar los salarios y condiciones laborales de los trabajadores de producción de Latinoamérica identificando consumidores con consciencia social en los Estados Unidos. “Es más fácil en este momento”, dice John Flory de NCFT, “conseguir clientes que quieren ser más éticos al hacer sus compras que conseguir recursos para productos de comercio justo. Más y más gente se preocupan de las condiciones en las que son hechos sus pantalones y no de cuánto cuestan”. NCFT ha estado distribuyendo para productores, primariamente COMUNAVI, una cooperativa de mujeres costureras en Nicaragua. En busca de más recursos, Flory especuló si trabajadores mexicanos despedidos por sus actividades organizativas tendrían la osadía de comenzar su propia empresa y la pasión de hacerla subsistir. Además él pensó que los trabajadores que no tenían dinero podían convertirse en dueños ya que tenían algo valioso que invertir: su trabajo. Flory, quien vive al final de la ruta I-35 en Minnesota, la ruta principal norte-sur de Texas, manejó numerosas veces a Piedras Negras. Donde dio talleres en mercadeo, finanzas y desarrollo de productos y junto con los trabajadores investigaron las complejidades de la contabilidad y las leyes de exportación en la era del TLCAN. En marzo 2004, la Compañía Maquiladora Dignidad & Justicia (D&J) fue registrada como una corporación. Ellos llegaron a un consenso en puntos básicos. NCFT y el CFO son dueños del 30%. Un grupo de trabajadores son dueños del 40% restante. La mamá de una de las trabajadores le renta una casa a D&J, la cual ha adquirido varias máquinas. Todavía falta mucho por hacer, pero aún así, el 3 de abril no fue muy pronto para celebrar la gran inauguración de D&J. La fecha coincidía con el 6to aniversario de cuando el CFO se mudó a su primera oficina, lo cual estimuló grandemente su crecimiento y por eso, esta comunidad celebró y afirmó su doble compromiso: comenzar una muy pequeña y nueva empresa, pero también continuar su lucha dentro de la barriga de la bestia transnacional. |
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www.cfomaquiladoras.org es producido en colaboración con el Comité Fronterizo de Obrer@s (CFO) |
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