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Comité Fronterizo Por los derechos humanos y laborales de los trabajadores de las maquiladoras |
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LA VOZ DE LA ESPERANZA PERDIENDOLO TODO Y ENCONTRANDOSE UNO AL OTRO Por Judith Rosenberg Un día después de las elecciones y de la victoriosa barrida de los republicanos, fui a trabajar y me encontré en el área de descanso a una colega desolada. Eileen es una Yankee (norteña), como yo, y disfruto de su mezcla de inteligencia académica y callejera y de su interés de por vida por la política. Aún así no estamos en la misma onda. Para sentirse tan mal ella tenía que tener mucho en juego en las elecciones nacionales. Mi activismo sin embargo, me distrae de las elecciones y también de la insistencia del gobierno en la guerra, la cual en el momento que escribo esto no ha explotado completamente todavía. Sí, me mantengo vigilante de la guerra y sí, me parece muy peligrosa, pero siempre me recuerdo a mí misma que uno de los propósitos de la guerra de los Estados Unidos contra los Iraquíes es distraernos de la guerra de la administración contra nosotros. Mi compromiso como activista es mantener la guerra que confrontamos en casa en la mirilla de mi visión, y trabajar. Desde que vine a Texas, he canalizado mi activismo a través de Austin Tan Cerca de la Frontera (ATCF), la cual se fundó hace tres años al darnos cuenta que muy cerca, en México, un sistema social y económico estaba proliferando basado en una economía despiadada y en la opresión social a la gente trabajadora, que corporaciones estadounidenses eran las responsables y beneficiarias, y que no sabíamos casi nada sobre lo que pasaba. ATCF comenzó a llevar delegaciones a las ciudades fronterizas para aprender sobre este sistema, el sistema de las maquiladoras. Fuimos a escuchar a la gente que trabaja dentro de las maquiladoras. Los medios de comunicación y los políticos nunca lo hacen. La voz de los trabajadores es siempre la última que se escucha. Austin Tan Cerca comenzó a trabajar con un grupo mexicano llamado Comité Fronterizo de Obreras/os (CFO), el cuál organiza a los trabajadores para que aboguen por ellos mismos. El CFO trabaja activamente en seis ciudades fronterizas y su sede principal está en Piedras Negras, al otro lado de Eagle Pass, a tres horas y media por carro de Austin, más cerca de San Antonio. A través del CFO escuchamos las voces de los trabajadores. Nos dimos cuenta que debido a nuestra lucha por una relación humana entre nuestros grupos estadounidenses y mexicanos, nuestras vidas e identidades estaban cambiando, nuestras propias voces eran diferente y también lo era nuestro metabolismo y lo que soñábamos por las noches. Hemos luchado por aprender cómo la solidaridad puede trabajar entre nosotros y conseguir formas de cómo relacionar a gente que está separada por muchas fronteras de desigualdad e historias de explotación y desconfianza. En el verano del 2001, tuve un tiempo libre y me hice voluntaria para trabajar con el CFO en Piedras Negras y la cercana Ciudad Acuña, por cuatro semanas. Ellos me dijeron que me fuera a Piedras Negras que luego encontrarían la manera de cómo podía contribuir. Cuando llegué me senté a la mesa con los pocos empleados y voluntarios que estaban allí esa tarde. Todos lo que trabajan para el CFO, ya sean empleados o voluntarios, son empleados o ex-empleados de las maquiladoras. Ellos decidieron que les enseñara inglés a sus hijos y que debía acompañar a los organizadores cuando investigaban las fábricas que estaban siendo cerradas en ese momento, eso fue antes del 11 de septiembre y ya la recesión había comenzado. Algunas de éstas fábricas literalmente se escabulleron de la noche a la mañana, sin pagar los salarios o indemnizaciones correspondientes y escondiendo materia prima y material del inventario que legalmente les pertenecía a los trabajadores hasta que otras deudas eran saldadas. Viajé con Juany López, Margarita Ramírez y Amparo Reyes a Ciudad Acuña para asistir a la reunión semanal sabatina de los trabajadores de Alcoa - en el "parque de la compañía", un terreno polvoriento con árboles frondosos al lado de una laguna, con avisos por todos lados que decían, "Este es su parque. Manténgalo limpio". Sin un lugar donde sentarse, la gente se quedó parada en círculo por horas. Cuando la brisa soplaba desde la laguna se podía sentir el olor a cloaca, lo que se convirtió en chiste. Cuando soplaba de viento, alguien se echaba para atrás, ponía la cara larga y miraba de reojo a su vecino sugiriendo que el olor provenía desde allí. Luego risas ahogadas pasaban por todo el círculo como el susurro de otro soplo de viento, un momento de humor y un comentario acerca de la idea que Alcoa tiene sobre parques. Alcoa es el productor de aluminio más grande del mundo. Su división automotriz en México ensambla arneses eléctricos o sistemas de distribución. Famoso en Texas por ser el mayor contaminador ambiental, quemando lignito en su fundición de Rockdale, Alcoa también es conocido por su arrogancia en cada comunidad que trabaja. Acuña no es la excepción. El motivo principal de esas reuniones de los sábados era discutir el sin fin de quejas detalladas de problemas que afectaban a los trabajadores, especialmente porque no tenían un procedimiento de quejas a seguir. El pasado octubre, con la guía del CFO, un centenar de activistas ganaron un 30 porciento de aumento en su compensación para los 12,000 trabajadores de Alcoa en Acuña. A pesar de eso, cada trabajador tiene que defenderse por sí mismo. No existe ningún tipo de sindicato en Acuña debido a un arreglo especial del gobierno de la ciudad que intenta hacer del lugar el sitio más atractivo para los inversionistas extranjeros y darles una fuerza laboral muy barata e indefensa. En los últimos 10 años la migración del sur ha redoblado la población en Acuña. Como las maquilas no pagan impuestos locales, la ciudad no puede proporcionar infraestructura para los nuevos habitantes, una razón para el desenfrenado caso del escaso desarrollo. En sus reuniones bajo los árboles, los trabajadores de Alcoa luchaban por conseguir un remedio a sus quejas en la forma de un comité de trabajadores el cual es reconocido por la administración esporádicamente a su antojo. El modo caprichoso de la gerencia constituye una forma especial de falta de respeto, una manera asolapada muy particular de mantener a los trabajadores tratando de adivinar cualquier compromiso que contraigan con ellos. La primera queja que escuché tenía algo que ver con un supervisor acusando a los trabajadores que trabajan en mantenimiento de robar bolsas plásticas de basura que tienen el logotipo de Alcoa. Un tema que se repetía, no obstante, era el de acoso a las mujeres y la presión a las mujeres embarazadas. Los hombres eran lo que hablan con más fuerza de ésta ofensa, hasta los solteros, como Enares quien era un orador popular y tenía una elocuencia muy particular. Tenía mucha presencia, parecía encontrar las palabras en el justo momento que las pronunciaba. Héctor Reyes era un orador frecuente también. Siempre decía su nombre con mucho orgullo, por el placer de hacerlo, aún cuando la gente sabía quien era él. De buen humor y apuesto, vestido con pantalones de prensilla, usualmente hablaba con una mano en el bolsillo y moviendo la otra. Para mí, las reuniones tenían una cualidad sagrada. Eran una forma de búsqueda colectiva de conocimiento. Los trabajadores tenían el gran orgullo de reunirse y juntarse entre ellos, una compañía de santos, actores de la historia, cambiando el mundo con su amor hacía los demás y por su paciencia y determinación de ver y actuar. Asistí con las mujeres de Piedras Negras -Juany, Amparo, Margarita -a todas las conocía desde hace algunos años pero nunca las había visto vestirse formalmente como lo hicieron para acompañar a sus compañeros(as) en Acuña. Con sus zapatos de vestir, pisoteaban el polvo, llevando consigo sus copias de La Ley Federal del Trabajo, un abultado libro de 1,200 páginas con una portada de cartón roja. He aprendido a reverenciar éste libro, los trabajadores lo utilizan como un instrumento para soltarse y ganar posesión de la herencia que les dejó la Revolución Mexicana. Un número asombroso de trabajadores y campesinos murieron por la revolución. Lo que sacaron de todo esto, como yo lo veo, es mayormente potencial, la esperanza de aprender las muchas reformas y protecciones que están escritas en la constitución y en las leyes laborales. Este es su legado, el cual Fox al igual que Salinas con anterioridad, atacó cuando amelló, "modernizó", o neo-liberó las leyes mexicanas. Durante las reuniones los organizadores se arrimaban a un lado y consultaban de uno a uno con algún trabajador que necesitaba consejo legal. El último fin de semana que estuve allá, los trabajadores fueron los anfitriones de un visitante, el presidente de la federación laboral más grande de Brasil. Ellos organizaron un itinerario para él que incluía discursos, discusiones y comidas, en lugares más elegantes que el parque Fifí, como los trabajadores apodaban al parque de Alcoa. Planificaron otras paradas para mostrarle en vez de decirle al líder laboral sus condiciones de vida y trabajo. Prominente en la gira fue la casa de Héctor Reyes, con un solo cuarto que compartía con su esposa Lucía Santiago y su hijo de 8 años. El cuarto era mayormente ocupado por una cama doble y Lucía acostada allí. Héctor había puesto sillas para los visitantes al píe de la cama y un ventilador para refrescarnos. Nos brindó té jamaiquino y refresco de naranja en vasos de cartón. Había perdido su brillo. Lucía, el centro de atención, era la persona más depresiva que jamás había visto, pero aceptó hablar con nosotros, y Héctor estaba ansioso de contarnos lo que había pasado. Hacía tres días, trabajando en el turno de la noche Lucía había perdido a su bebé. La pérdida fue debido a tensión entre ella y su supervisor, quien recientemente, violando directamente las leyes, le asignó una tarea más pesada. En un momento en que una joven pareja quieren tener privacidad, Héctor y Lucía querían dar testimonio y revelar el acoso y el patrón de injusticia en las maquiladoras. Le pedí a Lucía permiso para tomarle una foto. Ese fue mi último viaje a la frontera ese verano. Lucia estaba tan desanimada que me pregunté si alguna vez saldría de la cama. Si lo hizo. Varias semanas después un bus de la compañía atropelló a otra mujer embarazada, Leona, que caminaba rumbo a su trabajo, iba un poco retrasada. El bebé de Leona se salvó, pero ella recibió una lesión en las caderas y está incapacitada permanentemente. Nadie quiere tomar responsabilidad financiera por su lesión, no tenía seguro médico. Para muchos trabajadores, meses de frustración y desesperación llegaron a un punto. Leona hizo huelga de hambre al frente de una de las fábricas de Alcoa. En un instante Lucía saltó del letargo en que estaba y se unió a Leona en la huelga de hambre. Lo mismo hizo Felipa, una trabajadora que no tenía ninguna queja personal pero que actuaba de acuerdo a sus principios. Dentro de la fábrica, cada trabajador participaba en paros laborales controlados, línea por línea paraban de trabajar por un período de tiempo para demostrar su solidaridad con las mujeres de afuera. La protesta se comenzó a regar a otras fábricas de Alcoa. Hay 11 de ellas en Acuña. La gerencia estaba horrorizada y desesperada. Ellos reunieron al alcalde y a la cadena de periódicos para que los ayudaran y denunciaron a los trabajadores como "desestabilizadores de las fuentes de trabajo". Voy a terminar la historia aquí, en una nota de victoria asediada, en un momento de brillante solidaridad. Es una historia dentro de una historia nucho más larga que continúa. Nunca más volví a ver a Héctor o a Lucía. A Felipa la volví a ver, una mujer con un espíritu brillante y generoso, que nos ayudó con nuestra delegación de Austin Tan Cerca en octubre de ese año. Luego de la huelga de hambre y del paro laboral, la policía se movilizó para ayudar a Alcoa a despedir a 186 trabajadores incluyendo a la mayoría de los trabajadores que conocimos en un momento u otro en el parque Fifí. Ya ellos no se reúnen, algunos que eran parte del movimiento ahora están aislados y amargados. Algunos a pesar de todo, jamás perderán lo que ganaron al perder el resto del mundo y al encontrarse con otros en la misma posición. Todavía efervecen cuando hablan acerca de sus derechos. Para ellos, la movilización en Acuña no falló y llevan consigo esa lección y esperanza. Para mí, ser testigo de su solidaridad es transformante, veo un reavivante sentido de conexión que comienza despacio y luego inesperadamente estalla para reafirmar a todos los que toca. -removiendo dudas, explicando o desechando preguntas, sanando heridas. Solidaridad es la razón por lo que gente se fortalece y por lo que el sistema de poder de dominación, que parece tan monolítico, es en realidad un engaño, como Noam Chomski dijo cuando recientemente visitó Austin, es realmente bien frágil. El enfoque de la lucha en Alcoa cambió luego a Piedras Negras donde si hay sindicato, aunque es repugnantemente inefectivo y representa los intereses de la compañía, la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM), la cual es conocida por negociar los salarios más bajos y por recomendar a los trabajadores que acepten pagos de indemnización más bajos de lo legal. Es también donde trabajadores buscando una voz independiente han logrado ganar dos elecciones, una en cada una de las fábricas de Alcoa en Piedras Negras. Las elecciones pusieron a verdaderos representantes de los trabajadores en los comités sindicales de la CTM. En octubre, Alcoa despidió a 20 trabajadores por organizar, entre ellos 4 de los 5 nuevos representantes del sindicato. No solamente Alcoa es el más grande productos de aluminio en el mundo, es una de las 100 compañías Fortune y su ex-CEO es el Secretario del Tesoro de Bush. Ellos fácilmente controlan los medios de comunicación y niegan sus ataques en los derechos de los trabajadores porque nunca nadie escucha la otra parte de la historia. Ellos están tratando de aplastar un movimiento democrático por dignidad y autonomía. Pero esta al pendiente Alcoa..... ¡La ley federal de los trabajadores vive! ¡Tienen derechos! Judith Rosenberg es coordinadora de Austin Tan Cerca de la Frontera y está trabajando en una Tesis doctoral en la UT de Austin sobre la retórica de la globalización.
Las mujeres trabajadoras tendrán los siguientes derechos: I. Durante el embarazo, no harán trabajos que demanden fuerza considerable y que signifiquen peligro para su salud con relación al embarazo, tales como alzar, empujar o halar artículos pesados; tales como trabajos que produzcan vibración o les requiera estar de pie por largos períodos de tiempo, o hacer trabajos que altere su estado físico o mental (nervios).
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