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Boletín
TAO del AFSC El
libre comercio y las mujeres:
¿Una forma de guerra de baja intensidad? Por Josefina Castillo,
Coordinadora de Programa del AFSC-TAO
Los gobiernos tienen la visión de un futuro donde la gente de diferentes nacionalidades y culturas sean capaces de compartir e intercambiar recursos entre fronteras, de manera que beneficie a toda la humanidad. Sin embargo, las mujeres que se reunieron en el panel de Libre Comercio de la 2da Conferencia Anual Mujeres y Guerra escucharon perspectivas diferentes. Julia Quiñonez y Ana Maria Hernández del Comité Fronterizo de Obreras (CFO) hablaron del impacto que el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) ha tenido durante los últimos diez años en los hombres y mujeres de la frontera con México. Las maquiladoras son plantas de ensamblaje de propiedad extranjera en México que emplean cerca de 1.5 millones de personas, mayormente muchachitas y mujeres jóvenes de entre 14 y 20 años de edad, quienes ganan sólo una fracción de lo que los trabajadores estadunidenses ganan. Las condiciones de trabajo usualmente son peligrosas y accidentes industriales y exposición a gases tóxicos son comunes. En nombre de la creación de trabajos, las maquiladoras estan exentas de impuestos en los países que operan. La mayoría de los trabajadores de maquiladora viven en casuchas en pueblos donde faltan servicios básicos como agua, drenaje o electricidad. Julia mencionó que la liberalización del comercio ha llevado a una guerra económica de baja intensidad. Nos preguntamos si es mejor morir de una vez por todas como en Irak o morir lentamente como los trabajadores acá, comentó Julia. Corroborando los testimonios de los trabajadores de las maquiladora, Josefina Castillo y Judith Rosenberg exploraron otras perspectivas del impacto de otros acuerdos internacionales. Josefina explicó cómo las políticas de intercambio comercial le han dado a corporaciones multinacionales acceso a mercados sureños, mano de obra y recursos, eliminando todas la barreras para la repatriación de ganancias y dándoles control de recursos claves como petróleo, agua y granos por medio de la privatización: re-colonización pura y simple. Mientras que la noción de estimular el desarrollo en la región mesoamericana podría sonar atractiva, hay muchas preguntas acerca del propuesto proyecto de desarrollo llamado Plan Puebla-Panamá (PPP) y del propuesto Tratado de Libre Comercio de las Américas que podría expandir las parecidas reglas comerciales del TLCAN a toda América Latina, excluyendo Cuba. La presentación de Josefina montró cómo el PPP intenta desplazar comunidades enteras para poder construir autopistas que servirian de corredor para la transportación de materiales entre México y América Central y abrir acceso a recursos naturales tales como madera y represas para electricidad. Judith Rosenberg, hablando como miembro de Austin Tan Cerca de la Frontera (ATCF), describó los orígenes del sistema de maquiladora en México y cómo este proceso de manufactura ha sometido a las mujeres a formas especiales de control y explotación. Ejemplos de explotación que impactan a las trabajadoras incluyen los tan nombrados examenes de embarazo en donde se le pide a las mujeres que muestres sus toallas sanitarias, y del diseño de la línea de ensamblaje, de manera que forza contacto físico entre los trabajadores que a menudo resulta en acoso sexual. Como las mujeres en su mayoría son solteras, cabezas de familia, también sufren más las angustia de salarios inadecuados que no les permite sostener apropiadamente a su hijos. Algunas maquiladoras se jactan de dar comodidades ofreciando a las madres la oportunidad de trabajar turnos de doce horas los fines de semana, para que ellas puedan quedarse en sus casas durante la semana para cuidar a sus hijos, mientras tanto muchas mujeres tienen que vender sus sangre en hospitales al otro lado de la frontera o convertirse en prostitutas para poder sobrevivir. En 20 años organizando trabajadores, el CFO se ha enfocado en empoderar y desarrollar liderazgo en las mujeres. Julia Quiñonez recuerda que en el pasado cuando un trabajador era despedido, ella lloraba. Hoy, armada con el conocimiento de las leyes, un trabajador despedido dirá, Por favor póngalo por escrito. Las voces de las
mujeres en el panel de Libre Comercio demuestran que las mujeres no
tienen que quedarse calladas. Su lucha y resistencia fue evidente en
sus palabras y en las acciones que han tomado en sus comunidades. |