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Boletín de la oficina de AFSC-Austin Mujeres y comercio justo: globalizando la cooperación Por Josefina M. Castillo, Coordinadora de Programa, AFSC-Austin
Las palabras arriba expresadas son parte de una etiqueta que se pone a cada camiseta de algodón orgánico hecha por cuatro dedicadas mujeres ex-trabajadoras de plantas de ensamblaje de origen extranjero a lo largo de la frontera Estados Unidos-México, mejor conocidas como “maquiladoras”. Tere, Juanita, Rosalía y Matilde son miembras activas del Comité Fronterizo de Obrer@s (CFO), una organización mexicana sin fines de lucro que ha organizado y abogado por los derechos de los trabajadores por 24 años. El CFO auspicia y es dueño parcial de la Maquiladora Dignidad y Justicia (D&J). El CFO lucha por lograr un salario sustentable para los miles de trabajadores de las plantas de ensamblaje y por el respeto a los derechos de los trabajadores, tales como:
De la misma manera, las organizaciones de comercio justo se adhieren a las normas laborales respecto al pago de un salario sustentable y al respeto por los derechos de los trabajadores. Los consumidores escogen comprar productos de comercio justo a precios razonables que apoyen los derechos de los trabajadores y promuevan trabajos, comunidades y familias saludables. Las mujeres de D&J están creando un cooperativa de comercio justo que encarna los derechos por los que el CFO aboga en las plantas de ensamblaje. Con cada compra de sus productos, usted también apoya la lucha que ofrece una promesa a miles de trabajadores de las maquiladoras. La oficina de AFSC en Austin cree que para crear paz necesitamos abordar las causas fundamentales de la pobreza. Apoyando esfuerzos económicos como éste, ayudamos a crear iniciativas que cambien las condiciones presentes de desigualdad y permitan que las comunidades prosperen en su propia cultura y tradiciones. Esta es una de las metas principales de nuestra segunda venta Mujeres y Comercio Justo. Durante años la oficina de Austin ha estado apoyando a Colores del Pueblo, un grupo que trae artesanía maya de cooperativas dirigidas por mujeres. Su política es pagar un precio justo por las artesanías y a la vez ayudar a las artesanas a romper el ciclo de pobreza en Guatemala. Este año invitamos a Ten Thousand Villages a unirse a la venta así como también a otras cinco cooperativas que trabajan a nivel comunitario permitiendo así que sus comunidades prosperen y continúen con sus tradiciones culturales basadas tejer, coser, hacer canastas, cerámica y otras artesanías locales. Tere y sus socias están ayudando a escribir un nuevo capítulo en la historia de los trabajadores con bajos salarios de la industria maquiladora. De hecho, las siete organizaciones vendedoras son parte de un movimiento más grande conformado por grupos y cooperativas pequeñas y grandes que crecieron de situaciones similares y que enfrentan un gran reto: crear alternativas creativas en un mundo donde el libre comercio parece ser predominante, pero que estos trabajadores buscan cambiar. Estos intentos fomentan salarios justos y la sustentabilidad comunitaria dentro de un medio ambiente saludable, lo contrario a las corporaciones que están basadas en tres premisas del libre comercio: capital, mano de obra barata, y desregulación. Creemos en una sociedad que proporcione a cada persona la oportunidad de ser autosuficiente y vivir una vida próspera. La venta Mujeres y Comercio Justo ofrece una oportunidad de cambiar las relaciones económicas, donde los compradores compulsivos sean transformados en consumidores éticos para hacer juntos una red que beneficie al medio ambiente , a nuestras comunidades y a nuestras familias. Así es como trabajamos y confiamos en globalizar la cooperación en vez de globalizar la explotación. Podemos concientemente comenzar con nosotros mismos, y continuar promoviendo esta idea en los diferentes grupos a los que pertenecemos. Por ejemplo, podemos fomentar la justicia económica en universidades y hospitales que trabajan en pro de una sociedad más justa. Pronto el ejemplo se esparcirá y el mismo podría inspirar a ciudades y comunidades cuyos trabajadores anhelan un salario justo en un ambiente libre de explotación.
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