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Comité Fronterizo Por los derechos humanos y laborales de los trabajadores de las maquiladoras |
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AFSC NOW
Por Sherry Hutchinson Nueve defensores del AFSC se encontraron en el aeropuesto de Houston la mañana del 24 de Marzo, para comenzar una aventura en México y Honduras, visitando proyectos de justicia económica apoyados por AFSC. Veníamos de ocho estados (tres de la región central: Missouri, Iowa y Colorado), algunos hablabamos un español limitado y otros eran más fluentes. Eloise Chevrier, recaudadora de fondos de la región central, organizó este viaje educacional de diez días. Nuestros diferentes puntos de vista sobre justicia económica y cambio social nos llevaron a numerosas apasionadas, estimulantes e informativas conversaciones. Discutimos arduamente asuntos complejos: justicia económica, globalización de la economía mundial, la creciente brecha entre el rico y el pobre, el impacto en los trabajadores y paralelos de lo que está pasando en E.U. Conocimos gente increible y con capacidad de poder desarrollado que ofrecen alternativas positivas y que están haciendo una diferencia significante en la vida de personas economicamente marginadas. Dentro de situaciones abrumadoras y obstáculos fuimos testigos de un compromiso enorme, esperanza y posibilidad. Maquiladoras Mexicanas Nos escontramos en Laredo con nuestros líderes de AFSC: David Bronkema, Coordinador de Programa Internacional de América Latina y la Región del Caribe, y Ricardo Hernández director del Programa de la Frontera México-E.U. Nuestro anfitrión local fue Paty, empleada del CFO - Comité Fronterizo de Obreras. Por 18 años, el CFO ha abogado por los derechos de los trabajadores de las maquiladoras. Las maquiladoras son enormes fábricas sin ventanas, construidas en el lado mexicano del Río Grande, donde corporaciones estadunidenses y multinacionales contratan gente dispuestas a trabajar 50 horas semanales, más tiempo extra obligatorio algunas veces, parados todo el día con sólo dos descansos cortos durante el día, haciendo trabajo de ensamblaje en línea repetitivo y sin sentido. A pesar de que México tiene leyes laborales, ambientales y de seguridad muy estrictas, no las hace cumplir, por lo tanto, los trabajadores se tienen que organizar para asegurar sus derechos legales. Cuando la gerencia falla en responder, los trabajadores han conducido demostraciones como disminución del ritmo de trabajo y hasta han hablado en reuniones de accionistas, cortesía de las Hermanas Benedictinas, quienes son accionistas. Es un riesgo balanceado: abogar por derechos humanos básico y no ser despedidos, lo que le ha pasado a algunos, y ser asertivo sin que la compañía los amenace, o de hecho que se muden al interior de México, a Malasia o Indonesia, donde la mano de obra es todavía más barata. En las pequeñas oficinas del CFO en Piedras Negras, conocimos a varias promotoras (contactadoras comunitarias), quienes voluntariamente, en su propio tiempo, visitan a los trabajadores en sus hogares para que se interesen en aprender sus derechos como trabajadores. Algunas veces las promotoras van a otras colonias (comunidades construidas alrededor de las maquiladoras). Actualmente están organizando trabajadores en siete lugares en tres estados. Esta mujeres jóvenes, especialmente la líder, Julia Quiñonez, me impresinó por su coraje, energía y gozo al hacer su trabajo. Visitamos una colonia en Ciudad Acuña, la cual ha brotado alrededor de una planta de Alcoa que tiene de 12,000 a 13,000 trabajadores. Una queja sobre una decisión de la gerencia, hecha sin consultar con los trabajadores, es que el pago lo hacen por transferencia electrónica en lugar de pagar en efectivo. Esto significa que para que los trabajadores reciban sus salarios deben de perder varias horas de trabajo parados frente a largas líneas enfrente de uno de los dos cajeros automáticos de cada fábrica. Los hogares de los trabajadores que visitamos estan construidos con bloques de concreto, cuarto por cuarto en la medida que puedan comprar los materiales, la mayoría tienen piso de tierra. En otros lugares los materiales de construcción eran paletas de maderas de las fábricas. Las calles de las colonias eran de arena mientras que las calles hacia y dentro de los parques industriales estaban pavimentadas porque las corporaciones pagan impuestos al gobierno mexicano, pero no pagan impuestos al gobierno local, quien lo necesita para construir la infraestructra de la ciudad.
En Nava, un pueblo en el interior de México, supimos por trabajadores de Sara Lee que ellos trabajan por equipos y que si uno de ellos se ausenta, lo otros reciben menos en sus pagos, debido a baja producción. Producción esperada: 20 docenas de camisetas por equipo, por hora o 16.5 docenas de sudaderas. Pueden ser amonestados por hablar en horas de trabajo. Una trabajadora insistió en leer el contrato que le pidieron que firmara, era de tres a seis meses, después de lo cual sería despedida. Un maestro de nuestro grupo cambió la letra de la canción de "cumpleaños feliz" en español para homenajar al CFO. Comenzamos a ensayarla en el aeropuerto de Houston y la cantamos en la fiesta de despedida en casa de uno de los trabajadores. También celebramos los cumpleaños de dos integrantes de nuestro grupo con un enorme pastel. Honduras y COMAL La segunda parte de nuestro viaje nos llevó a visitar a COMAL en Honduras. COMAL es la Red de Comercialización Comunitaria Alternativa, comprendida de 27 organizaciones de pequeños agricultores y grupos de mujeres, vecinos y trabajadores del campo. Su misión es crear mercados locales para los productos producidos por las organizaciones miembras. Aterrizamos en San Pedro Sula y manejamos caminos montañosos - algunos de los cuales fueron construidos por la Guardia Nacional cuando Honduras era un zona de estacionamiento para las tropas estadunidenses en el El Salvador en los años ochenta - hasta Siguatepeque. Desde allí Bernardo de la oficina de COMAL, fue el guía de nuestra visita. Vimos los almacenes regionales de COMAL, donde ex-campesinos describieron el proceso del desarrollo de su poder, por medio de lo cual algunos de ellos, con sólo tercer grado de educación, han sido entrenados para llevar libros de contabilidad, inventorio, y gerencia, lo cuál es necesario para manejar las pequeñas tiendas y almacenes regionales. Las tiendas proporcionan a los campesinos con comestibles básicos a precios accesibles sin los grandes precios de los intermediarios. Los modelos de desarrollo económico alterno fueron de lo más interesantes. Uno era una fábrica donde arroz cultivado localmente, era desenvainado, cernido y empacado en bolsas de 100 libras. En otro, la caña de azúcar la metía en máquinas que exprimían el néctar, el cúal era hervido en una serie de cubos, hasta que era suficientemente espeso para ser hechado en el último cubo, donde los trabajadores lo revolvían con grandes paletas hasta que estuviera listo! Tomaba la consistencia de la azúcar morena. En Santa Bárbara, vimos una tienda del mercado cooperativo de mujeres con una sorprendente cantidad de bella artesanía, donde fuímos buenos clientes. Hubo otra fiesta de despedida en donde graciosamente fuimos obsequiados con placas de madera labrada y pintada y un paquete de azúcar morena. De nuevo cantamos nuestra variación de la canción "cumpleaños feliz" ahora dedicada a COMAL. Esta fue la primera vez que visitaba el tercer mundo. Valió la pena la medicina contra la malaria y la revancha de Montezuma e ir más allá de mis comidades y ver como vive la 9/10 del mundo. Miembro del Comité de Amigos del Valle de Iowa, Sherry es también activa en otros grupos de justicia y paz, incluyendo la Red de Paz de Iowa, Amnistía Internacional y la Liga Internacional de Mujeres por Paz y Libertad. |
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www.cfomaquiladoras.org es producido en colaboración con el Comité Fronterizo de Obrer@s (CFO) |
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