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Arizona Daily Star TRABAJADORES DE LA FRONTERA LUCHAN POR SOBREVIVIR El salario mínimo mexicano de 38 pesos ($3.80) al día no es para vivir, dicen activistas laborales, que de así logralo podría tener un impacto en toda el área fronteriza México/Arizona Por Ignacio Ibarra Agua Prieta, Sonora
-Activistas laborales están presionando para aumentar el salario
mínimo en México, diciendo que los trabajadores luchan por
sobrevivir en las maquiladoras de propiedad extranjeras en áreas
a lo largo de la frontera México-Arizona. Aún con los pagos de bonos e incentivos, los trabajadores de las maquiladoras ganan cerca de 500 pesos ($50) semanales, dijo Pola Pantoja, codirectora del Comité Fronterizo de Obreras de Agua Prieta. Ella dijo que los únicos beneficiarios de tan pobres salarios son los dueños de las maquiladoras, muchas de ellas son compañías que han mudado sus operaciones de manufactura de Arizona y otros estados de USA a México. "Los trabajadores en los Estados Unidos no deberían perder sus trabajos para que los trabajadores mexicanos sean explotados", dijo Pantoja. Este asunto podría afectar a los arizonianos de otras maneras también, desde disparar la economía hasta desalentar la inmigración ilegal desde México. La región fronteriza de USA, la cual depende grandemente de los compradores mexicanos, se beneficiaría si los trabajadores de las fábricas tuviesen más dinero para gastar. Estudios investigativos han mostrado que una "porción considerable de los salarios de trabajadores de maquiladoras fueron gastados en pueblos fronterizos de Arizona", dijo Vera Pavlakovich-Kochi de la Universidad de Arizona Oficina de Desarrollo Económico. Pero voceros de la industria maquiladora dicen que trabajadores de producción en las maquiladoras ganan 2.5 veces más del salario mínimo de la región. Esto hace que los más de 2 millones de trabajadores de las 4,000 fábricas maquiladoras en México estén entre los trabajadores sin adiestramientos mejores pagados de México. La industria también argumenta que un aumento grande de salarios podría dañar la competitividad de la industria maquiladora en México, la cual ya enfrenta una creciente presión de países en desarrollo donde la mano de obra es aún más barata. También la inestabilidad en la industria maquiladora podría amenazar el estimado de 1 millón de trabajos en los Estados Unidos que dependen directa o indirectamente de las plantas de la frontera mexicana. Los efectos podrían ser aún más devastadores a la industria doméstica mexicana, la cual ya tiene problemas compitiendo con la industria maquiladora y la inmigración a los Estados Unidos -legal o ilegal - para trabajar. Trabajadores con salario mínimo en la frontera (zona A de México) ganan cerca de 3 pesos (30 centavos) diarios más que los trabajadores con salario mínimo en el centro de México (zona B) y 6 pesos (60 centavos) más que trabajadores con salario mínimo del sur de México (zona C). Martha Ojeda, directora ejecutiva de Coalición por Justicia en las Maquiladoras, un grupo que aboga en pro de los trabajadores con sede en San Antonio, Texas, dijo que la industria maquiladora ha utilizado exitosamente estos mismos argumentos en contra de salarios más altos por casi una década. Y que en esa época, los trabajadores mexicanos han visto el poder de compra de sus ganancias decaer por más del 40 por ciento. Ella dijo que grupos laborales mexicanos a lo largo de la frontera lanzarían una campaña el próximo mes para documentar los efectos de éste decaimiento en las familias. Después presentarán la información a la Comisión Nacional de Salario Mínimo de México cuando se reúna en noviembre para discutir ajustes para el próximo año. La comisión se reúne cada año, pero la elección de Fox el 2 de Julio, el candidato presidencial de la oposición que terminó con 71 años de dominación del partido oficial de México, ha introducido un nuevo elemento en el debate -y una apertura para los activistas, dijo Ojeda. Ella dijo que están observando para ver si el partido de Fox "responde a las necesidades del pueblo, cómo van a lidiar con la pobreza, el estado real de la economía nacional". Fox no hizo ningún pronunciamiento especifico en relación con el salario mínimo nacional. Pero la semana pasada, mientras discutía su propuesta por una frontera más abierta entre los Estados Unidos y México, él le dijo a los reporteros que "el reto para los Estados Unidos y México es cerrar la brutal diferencia entre el ingreso de un trabajador en el lado mexicano que gana $5 dólares diarios y los $60 dólares que se gana en el lado estadounidense haciendo el mismo trabajo". Algunos estudios recientes, incluyendo uno conducido por el sub secretariado del trabajo mexicano, concluyeron que el mínimo oficial es inadecuado para proporcionar a una familia mexicana de cuatro a cinco miembros con comida, vivienda, ropa y otras necesidades básicas. El salario mínimo es tan bajo que de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), solo el 12 por ciento de la población gana el salario mínimo o menos, mientras que se supo que la mitad de la población gana el equivalente de hasta el doble del salario mínimo. El significado es acentuado por un estudio conducido por la Universidad Autónoma de México (UNAM), el cual determinó que el promedio que una familia necesita es el equivalente entre tres y cinco salarios mínimos para cubrir sus necesidades básicas. El estudio del departamento del trabajo de México calcula el monto a 4.54 salarios mínimos, un nivel de pago que obtiene sólo el 10 por ciento de la población laboral. Esto no es una sorpresa para las mujeres jefas de familia de las maquiladoras, muchas de las cuales trabajan doble turno en las fábricas. Juliana de los Santos, 36, trabaja ocho horas diarias, seis días a la semana con el salario mínimo de 38 pesos al día en Adaflex Systems, donde hace cableado flexible para la industria de las computadoras. Con tiempo extra, bonos e incentivos, ella lleva a su casa entre 450 y 500 pesos ($45 a $50) a la semana, mas o menos el doble del salario mínimo. "Gastamos cerca de 300 pesos semanales en comida, solo lo básico, fríjoles, papas y huevos. Tengo también que apartar dinero para la renta, otros 160 pesos al mes para la electricidad y el agua no alcanza; no es suficiente dinero", dijo ella. Hay otros gastos, dijo su esposo Miguel Angel Melendez. Ellos gastan como 400 pesos por trimestre para los estudios de su hijo en una escuela vocacional local, y tienen también que comprar gasolina para su viejo carrito y llenar el tanque de gas propano que usan para cocinar y para la calefacción. "Tienes que limitar tus compras a lo más necesario. A veces lo niños necesitan ropa para ir a la escuela, y no tienes con qué y no puedes, tienes que dejarlo para después" dijo Melendez. Para poder cubrir los gastos la familia Melendez comparte la casa y divide la renta con la hermana de Miguel y sus hijos, haciendo un total de siete personas en un apartamento de cuatro cuartos. El mes pasado su lucha para poder cubrir los gastos se hizo mucho más difícil. A finales de Junio, Meléndez perdió su trabajo en Adaflex Systems, la compañía se esta mudando para Tailandia, donde la paga para los trabajadores en todavía aún más baja. Él recibió 10,000 pesos ($1,000) de indemnización de la compañía de Arizona, con sede en Chandler. Ahora trabaja como jornalero en cualquier trabajo que consiga y continua solicitando empleo en otras fábricas. El trabajo de su esposa terminará a finales de la próxima semana y Adaflex -que una vez empleo a más de 2,000 personas -se espera que cierre completamente sus operaciones en Agua Prieta a mediados de agosto. La familia de Florinda Escobar Maldonado también está luchando. Su esposo, Pedro Maldonado, vino a Agua Prieta desde las montañas de Chiapas, hace siete años, atraído por la industria maquiladora, la cual paga más del doble de lo que pudiera él ganar como agricultor en su tierra. Él compró un pequeño terreno a orillas del suroeste de la ciudad y construyó una casuchita para que su esposa e hijos pudieran venir a reunirse con él, cuatro años atrás. La pequeña casucha de madera lentamente ha dado lugar a una casa de concreto de cuatro cuartos con todavía piso de tierra pero que proporciona cobijo para la familia de siete personas. Maldonado trabaja para la industria de la construcción, la cual ha florecido en Agua Prieta, en gran parte debido a la constante llegada de inmigrantes desde el centro de México que se dirigen a los Estados Unidos. Sus dos hijas de 17 y 24 años de edad, trabajan en maquiladoras haciendo cinturones de seguridad para automóviles y componentes electrónicos para compañías de propiedad estadounidense. Su hijo mayor cruzó la frontera ilegalmente a los Estados Unidos hace algún tiempo y está trabajando en alguna parte de Phoenix. Escobar dijo que su esposo se gana cerca de 600 pesos semanales y que cada una de sus hijas contribuye, cerca de un cuarto de los 400 pesos que se ganan semanales, a los gastos de la familia. Ella estima que se gasta 400 pesos a la semana en comida y dijo que las comidas consistían principalmente en fríjoles, tortillas y huevos suplementados con vegetales que la familia cultiva en un pequeño jardín. "De vez en cuando, si podemos, comemos algo de carne en sopa o guiso" dijo ella. "Miren, pueden ver que no vivimos en una mansion, vivimos en la pobreza, estamos luchando duro, pero en Chiapas de donde venimos, las cosas son mucho peores que aquí". Ella dijo que la familia gasta otros 200 o 300 pesos al mes en hipoteca y 200 más en servicios. Ella cuenta con la ayuda de su iglesia para cuidados médicos menores y usa ropa usada para los niños. No se preocupa por ropa para ella y su esposo. "Uno se acostumbra, En cuatro años, no he comprado ni una sola pieza de ropa. En todo éste tiempo el único vestido nuevo que tengo es uno que mis hijos me regalaron para el día de las madres", dijo ella. Aún cuando le gustaría que los salaries aumentaran, ella dice que cualquier otro tipo de aumento que las familias trabajadores han visto en años recientes se fue con el aumento de los precios de la comida y otros artículos necesarios. Ella no tiene esperanzas en que su calidad de vida mejore. Boris Kozolchyk, presidente del Centro Nacional de Leyes para el Libre Intercambio Comercial Interamericano en Tucson, dijo que el gobierno mexicano posiblemente aumentaría los salarios en enero, pero que espera una estrategia de aumentos que mantenga baja la inflación suprimiendo los salarios . Manuel Lira, secretario del trabajo del CROM, el sindicato nacional de los trabajadores de maquiladoras, que representa a 4,000 de los cerca de 9,000 trabajadores de maquilas en Agua Prieta, dijo que él está de acuerdo en aumentar los salarios. Trabajadores de CROM ganan actualmente cerca de 4 pesos (40 centavos) por encima del salario mínimo por día. Pero la ciudad ha perdido cerca de 1,000 trabajos en maquiladoras que se han ido a otras ciudades de la frontera donde los salaries son más bajos, como Reynosa en el estado de Tamaulipas, en la frontera con Texas. Y la ida de Adaflex Systems a Tailandia dejará otros 2,000 trabajadores cesantes. Araceli Almaraz, una profesora de economía del Colegio de la Frontera Norte en Mexicali, Baja California, dice que más altos salarios en la frontera podrían también aumentar el flujo de gente del interior de México a la frontera. Mientras que esto pueda tener un efecto adverso en la industria doméstica, podría a su vez ayudar a reducir el flujo de inmigración ilegal a los Estados Unidos. "Pero no veremos éstos cambios de una vez", dijo ella. Salarios más altos en las maquiladoras podrían también atraer más gente a la frontera, añadiendo más presión a las superpobladas ciudades fronterizas que carecen de viviendas, agua y salubridad. Esos son algunos de los impactos negativos a ser considerados cuando se habla de aumentar los salarios en la región fronteriza, dijo Luis Peralta, quien encabeza la Asociación de Maquiladoras en Nogales, Sonora. "Ya tenemos problemas compitiendo en cuanto a salarios y costos con otras zonas de manufacturación alrededor del mundo, tales como Asia, América Central, Africa, las Filipinas, etc...zonas donde el costo de producción es mucho más bajo que el nuestro" dijo Peralta. Mientras que algunas compañías pueden en realidad mudarse, Pavlakovich-Kochi, directora de programa de la Universidad de Arizona oficina de Desarrollo Económico, dijo que hay muchos grandes incentivos para quedarse en México, incluyendo menores costos de transportación, líneas de suministro estable, un creciente estatus bajo el Tratado de Libre Comercio de Norte América. A pesar que la ida de industria y trabajos a otros países no sería bueno para la región fronteriza, algunas de las compañías que prefieran irse podrían mudarse para el interior de México, proporcionando trabajos en los estados sureños que están alimentado la inmigración al norte, dijo ella. "Si ésto sucediera, estaría más en línea con lo que el gobierno mexicano dice que quiere: más compañías mudándose al interior", dijo Pavlakovich-Kochi. Ella y otros analistas dicen que la industria maquiladora en México también ha evolucionado en sus más de 40 años de historia, de ensamblaje de productos a importación de materiales, a producción completa en casa, a manufacturación de productos terminados. Y en la misma medida en que aumenta la experiencia y capacidad de los trabajadores así deben aumentar los salarios como los trabajadores piden.
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