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Work Research Foundation
Verano 2003

Cristianismo y trabajo: Abordando la crisis actual creando movimientos laborales, alianzas y apoyo

Por Kirstin Vander Giessen-Reitsma

La segunda de una serie acerca de las raíces, estado actual y futuro del movimiento laboral cristiano.


La Revolución Industrial de mediados de los mil ochocientos generó una crisis en el desarrollo de los seres humanos tanto como seres únicos y libres como partes minúsculas en el moviemiento de un gigantesco proceso parecido a una maquinaria que produce muchos productos con la tecnología más avanzada disponible.

Cuando miro el ambiente que me rodea, de alguna manera agradezco por esta maquinaria humana. La revolución industrial fue el comienzo de la música estereofónica fácil de conseguir y que puedo escuchar en mi casa, sin una orquesta. Puedo disfrutar de la soledad aún cuando este acompañado por todo un grupo de músicos y eso resalta mi soledad.

La Revolución Industrial marcó un gran incremento del conocimiento baratamente empacado en forma de libros. A sólo algunos pasos de mí tengo las historias de los revolucionarios suramericanos, de caballeros y damas medievales, de los músicos fundadores del jazz en Nueva Orleans. Existe una profunda belleza en nuestra capacidad inmediata de conectar con otras personas y mundos a través de la palabra escrita.

La revolución industrial me ha permitido viajar por el mundo con un presupuesto bajo, dormir comodamente durante las noches cuando vientos de 40 bajo cero golpean las paredes de mi casa, disfrutar discusiones nocturnas sobre películas con amigos entrañables, y utilizar el internet para conectarme con gente de fé alrededor del mundo. Dados todos estos beneficios, ¡estoy increiblemente agradecido de que la crisis de la revolución ya termino!

¿O no?

Un vistazo alrededor de mi casa, aún tomando en cuenta las comodidades que disfruto, no dejan de recordarme de la distancia que todavía debemos recorrer para ver el fin de la opresión a los trabajadores. Tengo ropa hecha en Tailandia, pero no hay garantía de que no fueron cosidas por los desesperados deditos de una niña de ocho años, bajo peligrosas condiciones de trabajo. Una mochila ensamblada en México, potencialmente por una muy jóven madre soltera que tiene miedo de ser despedida por estar asociada con representates de un sindicato. Irrefutablemente hay una nueva crisis a la que los trabajadores se enfrentan hoy, especialmente si viven en Asia, Africa o América Latina, o viven los trabajadores mal pagados en algún país industrializado.

El primer artículo de esta serie se enfocó en los orígenes del movimiento cristiano laboral y de los éxitos de la comunidad de creyentes al afectar la crisis inicial de la revolución industrial. Un revisión a la historia de la iglesia en esta área revela un movimiento pequeño y desorganizado que por gracia y debido al árduo trabajo de algunos, estableció una presencia sólida en la mayoría de los países occidentales y estaba comenzando a tener un efecto global.

El siguiente paso es revisar qué tan lejos hemos llegado desde entonces.

La máquina laboral industrial que fue establecida en el occidente durante la revolución industrial, aunque no sin problemas, hoy se ha desarrollado en una máquina razonablemente bien gobernada. En la mayoría de los casos, un trabajador industrial puede esperar ser recompensado apropriadamente cuando se accidenta en el trabajo, tener un salario con el que pueda mantener a su familia, y con beneficios que tratan de aliviar el no necesario estrés de lo desconocido. Sin embargo, esta situación no se dió porque pusieron a correr la máquina por su propia cuenta.

Los cristianos han jugado y siguen jugando un papel activo e integral en mantener la máquina, pero éste papel no parece ser el mismo para todos. Las diferentes relaciones entre cristianismo y trabajo organizado hoy en día, puede ser resumido en tres categorías —movimiento laborales, alianzas y apoyo —y en cada categoría hay fuertes ejemplos de cómo las relaciones pueden ser positivas y productivas.

En la categoría de relaciones laborales, un equipo profesional de expertos en mantenimiento en forma de trabajadores organizados han estado a mano para hacer ajustes a la máquina laboral y movimientos laborales cristianos originales han estado creciendo junto con otros movimientos no religiosos. Dos fuertes representates en esta área son la Asociación Cristiana Laboral de Canadá (CLAC, por sus siglas en inglés) y la Federación Nacional Cristiana de Sindicatos de Trabajadores de Oficio de las Nerdentales (CNV).

Estas organizaciones y otras representan una relación actual entre el cristianismo y el gremio laboral lo que es una relación laboral. Tanto CNV y CLAC tienen sus orígenes en tempranos pensamientos de cristianismo social relacionados al compromiso con los primeros trabajadores industriales. Aún fuerte y reconocidamente basados en valores cristianos de justica, solidaridad y servicio, estas organizaciones estan abiertas a trabajadores de cualquier creencia religiosa que reafirmen los mismo valores.

Como una organización laboral cristiana, CLAC es ejemplar. Con aproximadamente 25 mil miembros, ocupa el lugar 35 de los más grandes sindicatos entre los mil que existen en Canadá y está involucrada en tratar directamente problemas tales como escazes de trabajadores en la construcción y la salud y, seguridad laboral en una cambiante industria manufacturera.

Aún cuando los derechos básicos de los trabajadores han sido establecidos, CLAC esta aprendiendo a cómo responder a nuevos retos presentados por la globalización y el libre comercio. Bajo esta nueva economía global, si empleados canadienses hacen valer sus derechos en una área en particular —por ejemplo, el derecho a organizarse —"y la compañía responde mudandose a otro país, ese derecho es practicamente falso", explica Ed Bosveld, un representante de CLAC en Ontario.

A diferencia de muchas organizaciones laborales, CLAC no condena la globalización o el libre comercio, más bien busca en todos los acuerdos lo que es más importante para las partes involucradas. Esto incluye no tomar un punto antagónico en la relación entre gerencia y empleados sino explorar cómo ambas partes pueden cultivar una comunidad que sirva al bienestar de todos los que la integran y este compromiso esta ciertamente contribuyendo a la longevidad de ciertas organizaciones laborales cristianas.

Desgraciadamente, la presencia de movimientos laborales organizados —religiosos o no religiosos —en el occidente industrializado no asegura justicia para todos los trabajadores, especialmente para trabajadores con bajos salarios, la mayoría de los cuales estan empleados en diferentes industrias de servicio. Además de globalización, otro reto que enfrenta CLAC y muchas otras organizaciones es utilizar movimientos laborales organizados para tratar problemas de justicia para trabajadores con salarios en o por encima del salario mínimo de un país.

Hablando de la experiencia de actuales esfuerzos para organizar 500 trabajadores de ventas por teléfono, Bosveld sostiene que hay un sinnúmero de obtáculos para organizar a trabajadores con bajos salarios, incluyendo falta de educación sobre sus derechos, miedo a ser despedido y no tener destrezas para conseguir un nuevo trabajo, alta incidencia de despidos, y la habilidad de que la compañía en cuestion se mude facilmente y a bajo costo al enfrentar mucha presión.

Grupos religiosos parecen tener lo más altos niveles de éxito en esta área cuando abordan crisitianismo y trabajo desde una prespectiva de sociedad (en lugar de la relación fundada entre organzaciones tales como CNV y CLAC). Hay muchos ejemplos de líderes religiosos y organizaciones tomando acción exitosamente por parte de los trabajadores con salarios bajos, tanto así que el AFL—CIO en los Estados Unidos hasta ha establecido programas formales para contactar a grupos religiosos. "cada vez más, los sindicatos estan creando relaciones duraderas con la comunidad religiosa que ha conllevado a roles significantes de líderes religiosos en esos trabajadores", afirma James B. Parks en un artículo en el sitio electrónico del AFL—CIO.

Los esfuerzos más exitosos parecen ser esos que son localmente específicos o muy enfocados en un sólo problema. Por ejemplo, "no hay 'duda' de que activistas religiosos juegan incialmente un papel clave en lograr que el gobierno investigue práticas en la industria avícola", escribe William Bole, reportando en una entrevista con Richard Lobb, vocero del Consejo National de Pollos. Un esfuerzo de concentración nacional de activistas en los Estados Unidos, mayormente de grupos religiosos, resultó en un acuerdo de 10 millones de dólares en Mayo 2002 de una demanda en contra de Perdue Farms, Inc., por no pagarle a los trabajadores —quienes para comenzar sólo ganan cerca de US $7 por hora —por el tiempo que ellos usan poniendose y quitandose las vestimentas necesarias para reducir accidentes en el trabajo.

Otro ejemplo exitoso de esfuerzos religiosos locales incluye el apoyo a miembros de la Local 17 de Empleados de Hoteles y Restaurantes, en esfuerzos para hacer que el hotel Regency Plaza de Minneapolis reconociera un contrato sindical existente. ¿La táctica de batalla? El clero local llevar a cabo vigilias de oración de 15 minutos en la recepción del hotel por cinco días seguidos hasta que la administración acepte cumplir con el contrato y reinstale a varios trabajadores despedidos.

Las acciones de este pequeño grupo repersentan los esfuerzos más grandes de la Red Laboral y Religiosa de las Ciudades Gemelas, de la cual la Reverendo Nancy Anderson es miembro. "Parte de asistir a nuestros feligreses es asegurar que son tratados con respecto, con dignidad", dice la Rev. Anderson. "Esa es la imagen tanto bíblica como sindical de cómo los trabajadores deben ser tratados. Nosotros en la comunidad religiosa creemos en el derecho de los trabajadores de organizarse. De hecho, muchos de nosotros creemos que es su responsabilidad hacerlo". Muchos otros grupos como el de Anderson existen y muchos otros se estan formando, dado lo que Anderson señala como una alianza natural entre sindicatos y grupos religiosos para trabajar en pro de trabajadores con bajos salarios en el occidente industrializado.

Pero, ¿qué pasa con la masa de trabajadores del tercer mundo, muchos de los cuales son niños que ni siquiera gozan de ninguno de los derechos básicos que trabajadores con bajos salarios en paises industrializados ya tienen? Lo mas desvastador acerca de esta crisis, especialmente en países de Asía, Africa y América Latina es que varias formas de opresión laboral son perfectamente legales y, aunque no sean completamente lageles, son fomentadas como una forma de desarrollo económico para el país en general. Las estadísticas son ciertamente graves:

  • Con las tasas actuales, en el año 2003 habrán 1.3 billones de personas viviendo con menos de un dólar diario.
  • Actualmente hay 530 millones de trabajadores que viven con menos de un dólar diario.
  • Aproximadamente 211millones de niños entre 5—14 años de edad están empleados inapropiadamente.

Opuesto a las relaciones laborales y alianza, individuos cristianos y organizaciones generalmente parecen buscar una relación de apoyo directo o indirecto de movimientos que buscan mejorar la vida de trabajadores del tercer mundo. Por ejemplo, organizaciones tales como CNV y CLAC son organizaciones miembros de la Confederación Laboral Mundial (WCL por sus siglas en inglés), que fue originalmente la Federación Internacional Crisitana de Trabajadores de Oficio (IFCTU) con base en las Nerdentales. El los años 50 y 60, IFCTU se encontró que expandería sus influencias al convertirse en una organización interfé que utlizaría valores compartidos de fé como punto de partida para abogar y organizar por justicia laboral.

En octubre del 2001, el WCL unió 144 sindicatos de trabajadpres de oficio en 116 países con más de 26 millones de miembros, la mayoría de los cuales eran de países del tercer mundo. Organizaciones afiliadas, tales como BATU (Hermandad de Sindicatos de Trabajadores de Oficio de Asía), CLAT (Central Latinoamericana de Trabajadores), y DOAWTU (Organización Democrática de Trabajadores Africanos Sindicalizados), estan trabajando en asuntos de justicia laboral en áreas de extrema necesidad. Estas organizaciones, sin embargo, caen bajo la categoría de organizaciones laborales no religiosas, aún cuando son auspiciadas por donaciones y membresías de organizaciones laborales específicamente cristianas.

Un involucramiento más directo de cristianos en áreas de crisis extremas se puede conseguir en el Proyecto de la Frontera US-México, una colaboración de varias organizaciones incluyendo al Comité de Servicio de los Amigos Americanos (AFSC por sus siglas en inglés), que trabaja por el tratamiento justo de trabajadores en maquiladoras (o plantas procesadora de exportaciones) en la frontera. De acuedo a un reporte de este proyecto, "En la manufactura mexicana, los salarios reales han caído por más del 20 por ciento desde 1994 . . . [mientras que] el costo oficial de la "'despensa' de comida, vivienda, y servicios esenciales han aumentado en un 247 por ciento desde 1994".

Además de educar a trabajadores de maquiladoras sobre sus derechos, salud, género y beneficios, las organizaciones también ayudan a los trabajadores a organizarse y a democratizar sindicatos. Según Ricardo Hernandez, director del Programa de la Frontera del AFSC, "El AFSC también utiliza el activismo de los accionistas para llevar a la misma mesa a trabajadores de maquiladoras con los que trabajamos y ejecutivos de corporaciones estadounidenses. Fomentamos ese diálogo". Estos esfuerzos combinados han "resultado en progreso tangible para el bienestar de miles de personas en la frontera, especialmente en los diez últimos años". EL AFSC y otros han identificado existosamente que, como el ciclo que mantiene a tanta gente en la pobreza comienza y termina con los países ricos industrializados, hacer un llamado a esos países para que se responsabilizen directamente es una parte integral en el éxito de organizar.

Además del AFSC, grupos católicos han estado involucrados en esfuerzos organizativos por justicia laboral. Mientras que la perspectiva de la iglesia católica en organización laboral era muy ambiciosa, el movimiento laboral católico que comenzó en los años 30, fue una expresión no oficial de apoyo y lo proclama muy fuertemente hoy en un artículo de Winona (MN) Catholic Worker que "liberación de la explotación, producción por el bien común, salarios para vivir, condiciones seguras y, el derecho a organizar son todos los componentes necesarios de justicia para los trabajadores".

Es más, una encíclica de 1981 del Papá Juan Pablo II declara oficalmente a los sindicatos ser "un elemento indispensable de vida social, especialmente en sociedades moderna industrializadas. [Sindicatos] son en verdad un vocero en la lucha por justicia social, por los justos derechos de la gente trabajadora de acuerdo con sus profesiones individuales". Estos principios encuentran un salida actual en el trabajo del Cardenal Roger Mahoney con trabajadores inmigrantes en California, del fallecido Monseñor George Higgins a través de la Conferencia Estadunidense de Obispos Católicos y, de muchos otros sacerdotes y líderes de la iglesia católica.

Mientras que el AFSC esta utilizando efectivamente la organización laboral para tratar asuntos significantes para trabajadores en México y los Católicos has desarrollado una fuerte tradición en el área laboral, tal trabajo directo es raro en denominaciones cristianas y lo raro de ésto no parece coincidir con la afirmación general cristiana de organización laboral como un medio para justicia laboral. En el sitio electrónico del Comité Nacional de Interfé para Justicia Laboral (NICWJ por sus siglas en inglés) hay pronunciamientos de 10 denominaciones cristianas que directamente apoyan el derecho a sindicalizarse y afirma el valor de los sindicatos. Como afirma el Reverendo Jim Lewis, presidente de Delmarva Poultry Justice Alliance, en el sitio eletrónico del AFL—CIO, "No hay separación entre espiritualidad y acción social. . . . No es bueno enterrar gente, o casarse o visitarlos sólo cuando estan enfermos. Esta economía esta lastimando a la gente y tenemos que llamar a la iglesia para actuar".

Desgraciadamente, a pesar de sus valores sólidos, la iglesia en total pareció olvidar sus obligaciones con los trabajadores cuando la revolución industrial declinó. Organizaciones laborales seculares están en la interesante posición de tener que contactar a la comunidad religiosa y entrenar líderes en aspectos de justicia laboral en un tipo de evangelismo invertido.

Como lo resume el Padre Sinclair Oubre de la Red Laboral Católica, el papel de la iglesia católica en organización laboral, "En el mejor de los casos, una mezcla. Nuestra iglesia dice todo lo correcto. Sin embargo, las energias que le pone varian ampliamente, dependiendo si el sindicato está tratando de aliviar la pobreza entre trabajadores de la iglesia con bajos salarios u otros trabajadores. También depende cuán cercano sea el problema a la iglesia y cuanto costarían estas mejoras en altos costos y gastos".

Aún cuando la iglesia tiene varias estructuras formales para tratar asuntos laborales, el Padre Sinclair reporta que la posición de una diócesis individual dentro de la iglesia católica podría ser antagónica al movimiento laboral. Este pratrón de relaciones ambigüas y algunas veces dañinas no está limitado a la iglesia católica sino que se aplica en la mayoría de las denominaciones cristianas. A pesar que hemos llegado lejos desde la revolución industrial en las áreas de salarios, restricciones en trabajo infantil y seguridad en el sitio de trabajo, la iglesia no ha progresado tan bien ideologicamente y todavía esta marcada con inconsistencias. Las inconsistencias existen dentro de las diferentes denominaciones en sus ideas acerca sindicatos laborales así como en afirmaciones verbales de sindicatos que no son sostenidas por acciones.

Sin embargo, estamos potencialmente en un punto de reactivación en las relaciones entre critianismo y movimiento laboral. Los parágrafos precedentes contienen numerosos ejemplos de cristianos que han escogido fundar, mantener, asociaciarese y apoyar tanto directa como inderectamente movimientos de justicia laboral. Al mismo tiempo, a medida que llega más información acerca de los efectos del capitalismo y globalización en el mundo desarrollado, se hace más difcil ignorar el hecho de que la crisis está muy lejos de terminarse. Estamos efrentando un nuevo grupo de retos en cada país y muchos cristianos se estan moviendo, con frecuencia en conexión con tales esfuerzos de interfé como el WCL y el NICWJ.

¿Cómo vamos a abordar estas nuevas fronteras en el futuro, especialmente en Asía, Africa y Lationamérica? ¿Estamos meramente a punto de un resurgimiento de acción cristiana en organización laboral? ó ¿Es este un movimiento duradero que verificará a la iglesia como un líder en abordar áreas de crisis laborales a nivel mundial en el siglo 21? ¿Serán los movimientos cristianos absorbidos por esfuerzos de interfé? y si es así ¿cómo afectará el movimiento? Una exploración de una futura potencial relación entre cristianismo y organización laboral será el objeto del próximo artículo de esta serie.

Fuentes

Jim Allaire, "La Estrategia Lilliput: Globalización desde abajo" Winona (MN) Catholic Worker, (May 1998).

Kim Bobo, "Trabajando por Justicia," Sojourners Magazine, (Septiembre-Octoubre 2002).

William Bole, "Comité Nacional de Interfé por Justicia Laboral encabeza comunidades religiosas en apoyo a trabajadores avícolas" The Catholic-Labor Network, (Septiembre 2002).

James B. Parks, "Manteniendo la Fé" America@Work (July 2000).

Willy Thys, "¡Una nueva era!: Mensaje del WCL en ocasión del 1ro de Mayo 2003" entrega de prensa en www.cmt-wcl.org.

"Mensaje del WCL en Día de los Derechos Humanos" entrega de prensa en www.cmt-wcl.org.

Perfil de la Rev. Nancy Anderson

"Seis años del TLC: Una perspectiva desde dentro de las maquiladoras" Reporte conjunto del Comité Fronterizo de Obrer@s (CFO) y el Comité de Servicio de los Amigos Americanos (Octubre 1999).


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